El mercado de los clásicos (II): oferta y demanda


El mercado de los coches clásicos es caprichoso como todos pero con un poco de psicología e intuición podemos identificar algunas tendencias y pautas…

Los especuladores son un fenómeno efímero, en realidad el mercado de los clásicos se mueve sobre todo por los aficionados con dinero pero ¿quién y por qué compra coches clásicos? Echad un vistazo en ferias y subastas y contad los tipos entre 50 y 70 años con poco pelo e incipiente barriga que veáis dando vueltas alrededor o asomándose por la ventanilla de ciertos coches.

El mercado de los coches clásicos | ICON ROAD

Es probable que estén admirando uno de sus sueños de juventud porque, nos gusten los coches o no, de niños y adolescentes nos vemos impactados por ellos, ya sea viajando en el de nuestros padres, viéndolos circular o porque lo tenía el vecino de enfrente.

 

La demanda

Y si quedamos contagiados por el virus de los coches, al llegar a la madurez y disponer de unos ahorrillos, tiraremos de ellos para cumplir ese sueño de juventud y darnos el capricho de comprar aquél coche que conducía el vecino o que vimos un día por la calle. Y encima unos años más tarde, ya jubilados, dispondremos de mucho tiempo libre para cuidarlo, mantenerlo y pasearnos con él. Y efectivamente, ya tenemos a toda una generación lanzándose al mercado de los coches que se vendían cuando eran adolescentes, creando una fuerte demanda que hará que los precios se disparen.

El mercado de los coches clásicos | ICON ROAD

Luego, pasados unos años, la generación de entusiastas pasa de los setenta, ya no pueden sentarse en su clásico por el lumbago, la artrosis o tener que ir al baño cada cinco minutos (no os riais que todo llega), con lo que van perdiendo interés.

El mercado de los coches clásicos | ICON ROAD

Primero dejan de comprar coches y luego desmantelan la colección y la gran oferta hará que los precios como mínimo se suavicen o, si coincide con el pinchazo de la burbuja, bajen mucho. Con una excepción: los de los más exclusivos se quedará arriba, considerados ya para siempre como obras de arte sujetas a sus propias leyes – pensemos aquí en un Bugatti Royale o un Ferrari 250 GTO.

 

Lo que ha Pasado Hasta Ahora

¿Suena a teoría peregrina? Es cierto que hay muchos otros factores a tener en cuenta, pero la teoría de las generaciones se ve confirmada con la evolución del mercado en las últimas décadas:

En los años ’70 y primeros ’80, los precios de joyas de preguerra como los Bugatti, Duesenberg y Maybach subieron como la espuma con la madurez de la llamada “generación silenciosa” que creció en los años ’30 soñando con ellos.

Seguidamente, a finales de los ’80 y en los ’90 llegó la fiebre de los clásicos de los ’50 y primeros ’60 – sobre todo Ferrari y gigantes americanos, Roadmasters, Thunderbirds y compañía, por cortesía de la generación del “baby boom”.

Y más recientemente asistimos a la fiebre de los Muscle Cars y demás deportivos de los ’70 y primeros ’80, especialmente el Porsche 911, una vez que los adolescentes de entonces han empezado a entrar en la cincuentena.

El mercado de los coches clásicos | ICON ROAD

Por supuesto, como toda teoría del comportamiento de masas, este razonamiento hay que cogerlo con pinzas, aunque hablando muy en general tiene sentido que personas que han crecido durante cierta época y vivido algo tan impactante como una guerra (o una posguerra) compartan una visión del mundo determinada. Además, no debemos olvidar el impacto que tiene sobre el mercado de los clásicos la crisis de la mediana edad.

 

La oferta

Cada vez hay menos coches. Es así. En otros mercados la oferta oscila según determinados factores. La disponibilidad de melocotones depende cada verano de la cosecha que a su vez depende del tiempo. La oferta de oro o de acciones de Bolsa también sube y baja. Es así con casi todos los bienes y servicios pero cuando se habla de coches clásicos (o de cosas clásicas o de colección) la oferta siempre tiende a menguar – hasta un cierto punto, como veremos más adelante.

El mercado de los coches clásicos | ICON ROAD

Y ¿por qué esto es así? Bueno, primero están los agentes atmosféricos, sobre todo la humedad, que ataca las carrocerías que no están protegidas contra la corrosión. El óxido se comió casi todos los clásicos hasta los primeros ochenta. Luego están las tendencias y las modas, casi todos los modelos llegados a los 5-10 años se convierten en coches viejos que (casi) nadie quiere y acaban en los desguaces.

Sólo transcurridas entre dos y tres décadas la mayoría de modelos comienzan a atraer la atención de aficionados y coleccionistas. Esos coches ya tienen alcurnia, ese no sé qué de las cosas viejas. Pero claro, para entonces han sobrevivido un número limitado de unidades hasta que no cumplan 30 o cuarenta años y la demanda sobre pase la oferta, los precios no subirán y los coches seguirán acabando en el desguace.

 

Epílogo

Todo lo dicho respecto a la oferta hay que tomarlo con pinzas. Es una tendencia general pero todo depende de cuántas unidades se hayan hecho. Así, tendremos 20 millones del Volkswagen Escarabajo o 23 de tal modelo de Ferrari. nada es absoluto ni en este ni en ningún mercado. Se trata de identificar tendencias generales para a partir de ahí analizar cada marca y modelo y ver cómo y cuánto su mercado se desvía de la mayoría.

Finalmente, volviendo a la demanda, acaso debemos preguntarnos qué hará la generación de los milennials, es decir, los nacidos a partir de finales de los ’80. En general (siempre hay excepciones) es un hecho que para esta generación los coches han perdido parte del encanto y la magia que tenían antaño. Aunque quizás no debamos preocuparnos demasiado: igual que sigue habiendo entusiastas de los caballos, es probable que la pasión por los coches clásicos siempre siga viva y siempre queden chiflados como nosotros dispuestos a alimentarla.