Mi primer clásico: Antes de comprar


Si te estás planteando comprar tu primer coche clásico, en esta serie de artículos comparto reflexiones y consejos basados en mi propia experiencia…

Partimos muy temprano una brumosa mañana de enero, el tren atraviesa la niebla y yermos campos cubiertos de nieve. Nuestro destino: Barcelona. Y el objetivo, si todo sale bien, es volvernos en nuestro primer “coche viejo”… la incertidumbre y los nervios me embargan. Lo normal: este viaje no ha empezado esta mañana a las siete, sino hace unos veintitantos años.

Principios de los 90… el Mazda MX-5 acaba de lanzarse en toda Europa. Los americanos ya llevan meses comprándolo, el cochecito está arrasando, pero hasta ahora los europeos, ansiosos de disfrutarlo, se han tenido que conformar con las pocas importaciones individuales que se han hecho desde el otro lado del Atlántico. Un servidor comparte una afición con los colegas: ir a los concesionarios a probar coches. 

Conduciendo un día por las montañas, en un pueblecito descubro un pequeño concesionario de Mazda, paro y pregunto si por casualidad tienen un “Miata”, como lo llaman en EEUU. Lo tienen. El vendedor me lleva al pequeño taller, donde detrás del elevador hay un coche tapado con una lona, tira de ella y aparece uno blanco impoluto, lo saca del taller y directamente me ofrece el asiento del conductor.

Aquella vuelta por carreteras de montaña me dejó marcado, vista desde fuera mi sonrisa tonta mientras lo conducía debía ser todo un poema. Pude probar algún otro en años venideros, pero aquella tarde danzando por las colinas con el blanquito me dejó marcado. Pasa el tiempo y uno va construyendo su vida, yendo a lo práctico, hasta que un día algunos (no tantos, eh?) años después ha llegado el momento: consensuado con mi santa (porque desde luego no merece otro calificativo) me lanzo a por uno.

Mi primer coche clásico, Eunos Roadster: carrocería
Con fotos así hay que esforzarse para permanecer impasible

 

Objeto de deseo

Así que tras años de soñar con él, meses de documentarme y semanas de escudriñar el mercado, le he echado el ojo a un Mazda MX-5 de primera generación. Éste es mi “oscuro” (nunca mejor dicho) objeto de deseo: color negro, interior en cuero beige, volante, pomo del cambio y empuñadura del freno de mano en madera, llantas originales tipo “minilite”… y un pequeño detalle sin importancia: volante a la derecha. Porque se trata de un Eunos Roadster japonés, a principios de los ’90 Mazda creó esta marca para vender sus coches de alta gama en el país del sol naciente, la contrapartida de Lexus que no acabó de cuajar.

Mi primer coche clásico, Eunos Roadster: interior
Lo peor a simple vista: la horrible palanca de cambios, freno de mano en mal estado – y esa radio…

El anuncio cuenta que el coche es del año ‘93, tiene 75.000 km, el codiciado diferencial autoblocante, aire acondicionado y radio con CD… buena pinta. Llamo y su dueño me cuenta que son 75.000 millas (unos 120.000 km), ha sido pintado recientemente, siendo su color original el British Racing Green de la edición limitada del mismo nombre, ahora luce un color negro metalizado con destellos azules, también me cuenta que el estado general es bueno, la distribución se hizo hace no muchos kilómetros, no tiene óxidos y está dispuesto a subirlo a un elevador en un taller. 

Se ve que es un manitas, porque me propone mandarme fotos de la correa de distribución, para lo cual hay que quitar la tapa de balancines, que no es complicado pero no lo hace cualquiera. La correa es original de Mazda y se ve en buen estado, aunque esto no demuestra nada de los kilómetros que lleva puesta. Finalmente, me envía muchas fotos de todos los ángulos, que son las que ilustran este artículo: exterior, interior, motor y maletero, aunque no tengo modo de saber cuándo se hicieron – parece verano y estamos en enero.

Mi primer coche clásico, Eunos Roadster: motor
Doble árbol de levas en cabeza, un motor con carácter

 

Profundizando

Le doy coba en sucesivas llamadas mientras me manda las fotos de la dichosa correa, para que me cuente todo lo que se le ocurra, buscando que me dé confianza, el coche me gusta, la combinación de colores es atractiva y tiene los bonus del diferencial auto blocante y el aire acondicionado, aparte de que se ve muy original, algo que resulta bastante raro después de todos estos años: la mayoría de los MX-5 de primera generación han sido tuneados, como mínimo con unas llantas nuevas, pero lo normal es que se le haya metido mano a la suspensión, unos alerones “guapos”, el interior, un turbo… yo no busco nada de eso, lo quiero lo más original posible. 

Y éste tiene hasta las alfombrillas originales de la edición limitada. En fin, me cuenta que lo compró unos años antes a un tipo de un taller que lo tenía como coche propio – de su vida anterior no sabe nada (la del coche, no la del tipo del taller), sólo que el coche vino de Gran Bretaña, a donde llegó de Japón, donde fue matriculado por primera vez.

Hablando y hablando con él, el dueño me da la impresión de ser un genuino “petrolhead”, un amante de los coches, me dice que tiene un clásico más antiguo que quiere rehabilitar y por ello está vendiendo éste. Tengo un puñado de fotos y muchas buenas palabras, pero en general esta oferta me da buenas vibraciones. ¿He mencionado ya lo irracional que llega a ser todo esto? Así que hablo con mi mujer y quedamos en viajar a Barcelona a verlo, sólo con billete de ida…

DH

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