Mi primer clásico: Revisar uno en venta


Si te estás planteando comprar tu primer coche clásico, en esta serie de artículos comparto reflexiones y consejos basados en mi propia experiencia…

Llegamos a Barcelona a primera hora, no está lloviendo pero lo hará en breve… el cielo está cubierto de nubarrones grises y hace fresco, cogemos el metro y nos encontramos con el vendedor, un tipo afable, irlandés por más señas. El coche lo tiene en una plaza alquilada en un garaje a un par de manzanas, así que para allá que vamos. Abre la puerta, bajamos la rampa, es un parking angosto de paredes oscuras por el hollín acumulado durante… décadas, probablemente. En la penumbra vemos un cochecito minúsculo cubierto con una funda, que nuestro interlocutor empieza a retirar con un rimbombante “aquí está por fin”. Mantén. La cabeza. Fría.

 

Reducir al mínimo la incertidumbre

Acabas de ver el coche de tus sueños, después de días o semanas de ver fotos y hablar por teléfono con el dueño, de repente ahí está. No te dejes encandilar, tiene buena pinta a primera vista pero tu misión primordial es averiguar cómo está lo que no se ve. Porque no hablamos aquí de coches con evidentes agujeros de corrosión, esos que compran expertos restauradores. Aquí hablo de coches con carrocerías brillantes y posibles óxidos ocultos.

 

¿En qué fijarse?

Y ¿qué dicen los expertos? En general, primero habría que ver que el coche conserve todas sus piezas, ya sean ornamentales o funcionales. También habrá que verificar que en la medida de lo posible sean originales y correspondan al año de fabricación. Aunque esto depende del grado de originalidad que estemos buscando. En mi caso, en general el coche tenía buena pinta, estaba muy entero y original.

Lo bueno y lo malo: alfombrillas originales y… ese cuero “estropeao”

 

Carrocería

Luego que la carrocería esté lisa y con un imán comprobar que lo que hay debajo de la pintura es básicamente acero y no masilla a cascoporro, que se agrietará al menor golpe y nos obligará a restaurar y pintar. Mirad que puertas, capó y maletero estén alineadas y tengan la holgura adecuada. 

Seguidamente buscad óxido como posesos: la “peste marrón” anida allí donde se acumulan agua o suciedad, así que mirad todos los bajos, los pasos de rueda, debajo de las puertas, las puertas mismas… Luego cada coche tiene sus propios puntos débiles, consultad en revistas especializadas y en los foros de internet: muchos dueños están locos por compartir sus experiencias y contagiar su entusiasmo. No tengáis apuro en apretar con cierta fuerza los puntos donde se suele oxidar una carrocería: en casos extremos es posible incluso que ésta ceda por estar en avanzado estado de podredumbre.

Mi primer coche clásico
La carrocería estaba bien, excepto esto | ICON ROAD

Comprobad además todo lo que sea de goma y plástico, que conserve la debida flexibilidad y que no tenga grietas, incluyendo los neumáticos, cuya edad será interesante verificar.

La carrocería de esta unidad parecía estar bien, tenía un roce en la parte inferior del parachoques trasero y un golpe(cito) en la aleta delantera izquierda. El coche fue repintado en negro metalizado (el original era verde) y el trabajo que hicieron parecía bueno, el verde sólo afloraba debajo del parabrisas en el vano motor pero el resto, incluidos recovecos del capó y del resto del vano motor y maletero estaban en el nuevo color, no se apreciaban goterones, ni ondas, ni “piel de naranja” y hasta se habían respetado las etiquetas originales en japonés. Lamentablemente, en el último momento olvidé traer el imán para verificar excesos de fibra en las reparaciones…

 

Mecánica

Comprobado visualmente el motor. Mirad el nivel de aceite y oledlo: si huele a gasolina hay alguna junta que no cumple su función. Y hablando de aceite, mirad si hay manchas bajo el coche, especialmente con el motor caliente, que al ser menos denso fluye mejor.

En mi caso, verifiqué los bajos con una linterna – se apreciaba óxido pero sólo superficial, nada “podrido”. Aun así, aquí recomiendo encarecidamente: acordad con el vendedor llevarlo a un taller y ponerlo en el elevador. Es indispensable inspeccionar los bajos adecuadamente, nunca estaréis 100% seguros pero tendréis una buena idea del estado del vehículo. En fin, el motor tenía buena pinta en general, aunque no soy mecánico pero llevaba una lista de cosas en qué fijarse y estaban bien.

En este apartado de mecánica quisiera resaltar que tendemos a fijarnos más en el motor pero aún más importante es el estado del bastidor. Intentad comprobar de mil maneras que el coche no haya tenido golpes que hayan afectado a su estructura, que ningún elemento del chásis esté torcido o (glubs) partido. Muchas veces, estos defectos se ven a simple vista, dad mil vueltas alrededor del coche, agachaos, vedlo desde todos los ángulos.

 

Interior

El interior estaba original como el exterior, incluyendo las gruesas alfombrillas originales de Eunos, no sé cómo han aguantado 24 años en servicio, increíble. Los asientos de cuero sí que estaban afectados: un agujero cosido toscamente, suciedad y la parte horizontal muy rayada, sobre todo el del acompañante. El mango del freno de mano estaba deteriorado, con el barniz todo desconchado y un extraño pomo de la palanca de cambios se elevaba en el túnel central, alta y orgullosa y… totalmente fuera de lugar, terrible, pero fácilmente solucionable.

Mi primer coche clásico: pomo y freno de mano
No, yo tampoco he visto nunca una palanca de cambio tan fuera de lugar

 

Prueba en carretera

Fuimos a probarlo… el dueño se sentó al volante, abrió la capota y arrancó el motor. Previamente había tenido que conectar la batería… parece que no lo usaba mucho, pero el motor arrancó espontáneamente a la primera y se estabilizó al instante en un ralentí constante. Unas maniobras, me indicó que subiera la rampa, el coche subió rimbombante y cuando llegó arriba me subí y mi santa se quedó tomando un café. Caían algunas gotitas, por el momento el tiempo aguantaba, pero hacía frío… en fin, allá que fuimos. 

El motor sonaba bien y el dueño lo manejaba perfectamente, conducía discreto, sin aspavientos ni florituras, mientras me iba contando que el coche había estado un tiempo parado, un par de años que pasó viviendo fuera de España – ojo a los coches que han estado parados, echad un ojo a un artículo que tengo al respecto. Tras unos kilómetros, cambiamos… era la primera vez que conducía un coche con el volante a la derecha (¿lo había mencionado?), la sensación era diferente pero no extraña, es curioso: me adapté al instante. Lo único que requiere unos minutos más de práctica es lo más inesperado: la coordinación de la palanca del intermitente. 

Mi primer coche clásico
La despedida tras unos años juntos…  | ICON ROAD

Comprobé que el coche no se fuera hacia los lados en línea recta, aceleré en diferentes niveles de vueltas del motor, probé todas las marchas, accioné los frenos (también el de mano) para verificar que… frenaran, pero sobre todo que el coche no se fuera a los lados al frenar. Las luces funcionaban. El cinturón de seguridad no estaba tenso del todo, tendía a quedarse suelto en el último tramo. El volante no estaba centrado en línea recta, estaba torcido hacia la izquierda unos 10º. La radio sonaba muy bien. Indispensable también (como he dicho más arriba) parar, bajarse del coche, verlo desde todos los ángulos, comprobar que todas las luces funcionan, que las ruedas están alineadas y que la carrocería está perfectamente equilibrada para descartar daños estructurales.

 

Mantener la cabeza fría

Por fin, volvimos al garaje, dejé que lo aparcara y llamé a mi santa para reflexionar. Ahora se trataba de tomar una decisión. Como dije al principio, intentad mantener la cabeza fría todo lo que podáis… porque si el coche os gusta, vuestro corazón estará (muy) caliente. Así que por mucho que sepáis y por muchos consejos sesudos y cabales que hayáis recibido de revistas especializadas, familiares, amigos y demás, cuando se trata de un coche la decisión la tomamos tanto con la cabeza como con el corazón. 

Porque ante todo ese margen de incertidumbre que siempre queda tras la prueba lo tendréis que compensar en mayor o menor medida con vuestra intuición. Y en segundo lugar, porque cuando un coche nos gusta, enseguida nos empeñamos en él, es como una especie de enamoramiento y… ¡el amor es ciego! Y bueno, hasta aquí puedo leer por ahora – en el próximo artículo os contaré cómo tomamos la decisión, cómo hice el papeleo tras cerrar el acuerdo y qué tal nos fue el viaje de vuelta…

DH

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