Mi primer clásico: La compra y el papeleo


Si te estás planteando comprar tu primer coche clásico, en esta serie de artículos comparto reflexiones y consejos basados en mi propia experiencia…

El coche vuelve a estar en su sitio en el oscuro garaje y el vendedor se ha ido a por un café. Necesito compartir mis conclusiones y tomar una decisión, así que nos quedamos parlamentando mi santa y yo. El coche está bien, digamos que para mí es un diamante en bruto: mecánicamente no va fino del todo (se nota que ha estado parado) y visualmente necesita una limpieza a fondo. Pero se conserva muy completo y original y (si son reales) tiene relativamente pocos kilómetros. 

Además, a pesar de haber pasado por Gran Bretaña y Barcelona, no tiene óxidos “podridos”. Es que en general hay que tener mucho cuidado con esto: en el centro y norte de Europa llueve mucho y ADEMÁS en invierno esparcen mucha sal por las carreteras, otro agente corrosivo. Luego tenemos el ambiente salino de la costa… en fin, este ejemplar como digo parece haber sido preservado del óxido – salvo sorpresas muy ocultas.

 

Historial conocido y facturas

Lo que menos me gusta es que el dueño no conserva (o no comparte conmigo) ni una sola factura del mantenimiento. Se supone que es un manitas y que muchas cosas las ha hecho él, pero aún así… ni siquiera se sabe cuándo/si se le ha cambiado la correa de distribución, aunque en este modelo la rotura de la correa no implica averías mayores, más allá de quedarte tirado y tenerla que cambiar – por cierto que en otros modelos esto puede ocasionar una catástrofe, así que mucho ojo.

 

El precio justo

Consideremos el factor económico… el rango de precios en el que se mueve este modelo estaría actualmente entre los 2.000 y 6.500 euros dependiendo del estado del coche. Lo que pide el dueño me parece razonable, teniendo en cuenta lo visto en la inspección y la prueba. Pueden salir sorpresas pero si no son mayúsculas podré permitírmelas, ya que me guardo una buena parte de mi presupuesto total – ya dije en otro post que no es aconsejable gastárselo todo en la compra. Por fin, poniendo en la balanza todos los pros y contras, me decido a hablar con el dueño… es una negociación corta que pronto sellamos con un apretón de manos. ¡Uau! Ya queda menos… vamos con el papeleo.

Mi primer coche clásico: Eunos Roadster gasolinera
Primerísima parada para hinchar las ruedas… que van a dar muchos dolores de cabeza | ICON ROAD

 

El papeleo

El tema del cambio de titular no es complicado, además yo por mi parte prefierí usar los servicios de una gestoría, aunque ojo con los precios, que son muy dispares. Yo usé (esto no es publicidad, lo pongo porque me funcionó bien) la Gestoría Pradillo en Madrid. Y ¿qué se necesita? Antes de quedar a ver el coche o en todo caso antes de firmar el contrato, es indispensable hacer una consulta en la Dirección General de Tráfico para verificar quién es el dueño del vehículo, si tiene el impuesto de circulación al día, asegurarse de que no tiene multas pendientes, etc. Contando con esto, ya podéis ir un poco más tranquilos a por vuestro sueño. El resto de documentos que se necesitan son:

  • Contrato de compra-venta
  • Permiso de Circulación
  • Ficha técnica
  • Certificado de ITV en vigor
  • Mandato del vendedor otorgando poderes al comprador para realizar los trámites

Respecto a este último documento, lo normal sería presentarse los dos en la gestoría y firmar los papeles, pero en mi caso, al comprar el coche en Barcelona pero tener que hacer los trámites en Madrid, el mandato firmado del vendedor me permite llevarme tranquilamente el coche con toda la documentación y realizar los trámites sin necesidad de contar con el vendedor que está muy lejos. Tan sólo una vez hecho el papeleo le deberé enviar una confirmación de que se ha realizado el cambio de titularidad.

 

El pago

En cuanto al pago, una vez firmados los papeles desde mi punto de vista lo mejor sería realizarlo mediante un cheque bancario. Con este documento evitas llevar dinero en efectivo y si va extendido a nombre del vendedor (nunca al portador), no corres el riesgo de que te lo cobren al extraviarlo o si te lo roban. Para el vendedor, el cheque bancario tiene la seguridad de que los fondos están garantizados por el banco, ya que al extenderlo, ha inmovilizado el dinero en tu cuenta. Por otro lado, es práctica habitual que los costes de transmisión del vehículo sean a cargo del comprador, que también se encargará de los trámites.

Mi primer coche clásico: Eunos Roadster parking
Aparcado en el garaje del hotel, todavía no me lo podía creer… | ICON ROAD

 

El seguro

Ya tengo todo hecho, lo único (pero indispensable) que queda antes de siquiera mover el coche un metro es contratar un seguro. Hoy en día hay muchas aseguradoras que te cubren el coche provisionalmente por teléfono sin siquiera verlo, en mi caso expuse a mi compañía habitual mi intención de viajar con el coche hasta Madrid y me hicieron un seguro provisional a terceros, tan sólo me pidieron inspeccionar el coche una vez que hubiera llegado a mi destino antes de firmar el contrato definitivo. 

La compañía es una convencional pero si os vais a comprar un coche de más de veinte años, consultad a aseguradoras y corredurías especializadas en clásicos, ofrecen precios muy competitivos, sobre todo si os comprometéis a un kilometraje anual limitado y contáis con un coche alternativo con el que moveros a diario.

 

Las llaves (por fin)

Las llaves. Por fin. Tras tantos años soñando con este coche. Ya las tengo en la palma de mi mano. La emoción me embarga, pero también la incertidumbre… ¿se me ha escapado algo? ¿me habrá ocultado algo el vendedor? Parecía honesto pero… ¿y si se estropea algo? Olvídate, ya has tomado tu decisión, disfruta del momento, has comprado tu primer “coche viejo”, quedarse en la cuneta tirado es parte del encanto, ja ja… no, en serio: lo que importa ahora es que ¡por fin tienes tu cocheee!

Mi primer coche clásico: Barcelona
Paseando por Barcelona, fascinante! | ICON ROAD

El ex-dueño de (ahora ya) mi nuevo (viejo) coche lo saca por última vez con cuidado del garaje donde ha descansado los últimos años, un último apretón de manos y un “buen viaje”, echamos la bolsa de viaje al maletero y nos sentamos en nuestro “bichejo”, apodo cariñoso que le ponemos espontáneamente por lo pequeño y oscuro que es. Ajustamos los asientos y yo además los espejos… el retrovisor del lado del acompañante está tan duro (el reglaje es manual) que no se mueve – y en encima con este ángulo no veo casi nada, pero no me atrevo a moverlo por miedo a que esté pegado con pegamento y al intentarlo se parta algo. La primera en la frente, en fin. 

Arraaancamos… ahora llueve con ganas, así que dejamos el techo puesto, conducir abiertos es la mitad del encanto de este coche pero nos han tocado los peores días en muchas semanas, ya vendrán tiempos mejores.

Ciudad desconocida, lluvia, una capota que no deja mucha visibilidad… y conductores impacientes, pero enseguida me hago a ello y nos abrimos paso con las instrucciones precisas de mi querida copiloto. Conducimos hasta el hotel y dejamos el coche a salvo en el parking. Mañana emprenderemos el viaje de regreso pero esta tarde disfrutaremos de Barcelona. Esta ciudad es deliciosa, incluso aunque no pare de llover…

DH

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