Mi primer clásico: Volver a empezar


Si te estás planteando comprar tu primer coche clásico, en esta serie de artículos comparto reflexiones y consejos basados en mi propia experiencia…

Algunas cositas las iré haciendo yo pero por ahora la mecánica no es lo mío, así que lo primero que tengo que pensar es ¿dónde lo llevo? Vamos a los foros especialistas en el modelo, y voilá: este taller tiene reconocido prestigio entre los “miateros” madrileños: Qum Motor (www.talleresqummotor.es). Hablo con el amabilísimo Luis Redondo, gerente y especialista en “Emequiscincos” donde los halla y para allá que me voy a plantearle la lista de cosas más urgentes.

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Ya visteis que el vendedor no me facilitó ni una factura de mantenimiento, así que para estar tranquilo me toca empezar de cero y hago cambiar:

  • Todos los líquidos: aceites del motor, el cambio y el diferencial y líquido de frenos y refrigerante
  • Filtros: de aceite y gasolina
  • Bujías

Aparte de esto, le planteo lo siguiente:

  • El volante está torcido unos 10º, haciendo el paralelo queda solucionado
  • El retrovisor del lado del copiloto parece pegado con pegamento, pero al final resulta que sólo estaba duro… bufff, perfecto, una cosa menos.
  • Los cinturones no tensan del todo, pero con limpieza y un poco de uso enseguida funcionan como deben.
  • El cubre carter está partido, se sustituye sin mayor novedad.
  • La batería no está en su sitio original y va suelta, por el momento en el taller me la dejan anclada, más adelante haré ponerla donde iba de origen.
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Llantas y neumáticos

Lo que me trajo de cabeza fueron las ruedas. Son las que unen al coche a la carretera, por lo que hay que dedicarles mucho cariño y atención… y vaya si se lo presté, toda una aventura que paso a relatar a continuación… Al comprarlo, el coche venía con unos neumáticos de una marca china llamada Mazzini… ummm. Las llantas, a primera vista tenían buena pinta, aparte de los normales bordillazos de cinco lustros. Sin embargo, la marcha del coche no era uniforme y a partir de 80 km/h se notaban vibraciones delante y detrás. 

Así que lo primero que hice fue llevarlo a mi taller de neumáticos de confianza para que le hicieran un equilibrado, que según resultó estaba hecho un desastre, las cuatro ruedas totalmente desequilibradas. Así que lo dejaron arreglado pero me diceron que dos de las cuatro llantas “minilite” originales estaban dobladas… horror. ¿Se pueden reparar llantas dobladas?, pregunté en el taller. Sí, me dijeron, una vez a la semana se pasa un portugués por el taller y se lleva llantas para arreglar, el coste anda por los 100 €.

Pero antes de confiar mis llantas a “un tipo que pasaba por ahí” investigué un poco en Internet y encontré una empresa no muy lejos de casa especializada en llantas. Son Kendall (www.kendallunited.es) y están en Boadilla, me presenté ahí, me dieron buena impresión, se quedaron el coche un par de días con el encargo de revisar las cuatro llantas y al recogerlo me dijeron que las dos traseras estaban dobladas y las habían enderezado. Costes: 60 € por llanta. 

Esto explicaba las vibraciones del tren trasero pero… ¿y el delantero? Sobre la marcha llegó la solución… en Kendall me dijeron que los neumáticos delanteros estaban aplastados por una parte, deformación típica de un coche que ha estado parado mucho tiempo. Así que en suma se puede decir que en el taller de neumáticos detectaron las llantas dobladas y en el taller de llantas se percataron de que los neumáticos estaban deformados. En fin. 

De vuelta en el taller de neumáticos, cambié los (brrr) Mazzini por unos flamantes Pirelli, que en esta dimensión salen a unos 70 € cada uno, incluyendo montado y equilibrado. Naturalmente, con las ruedas renovadas me fui directamente a probarlo y oh maravilla, habían desaparecido las vibraciones y el coche se deslizaba sobre el asfalto con suavidad. Un episodio más que me invitaba a pensar que el coche había estado parado más tiempo del que me había contado el vendedor.

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Por cierto, a posteriori me enteré de que “el portugués” tiene justa fama de trabajar bien con las llantas a precios ajustados, aunque él y sus socios no tienen sede conocida y se van pasando por los talleres, que añaden su margen comercial a discreción. En próximas entregas hablaré del cuidado y limpieza de tapicería y carrocería y de dónde conseguir recambios y accesorios y hacerle pequeñas cosas fáciles – dentro de mis modestos límites, claro.

DH

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3 comments Add yours
  1. Bravo, bravo!! Me encanta este artículo. Y espero actualizaciones con ganas. Acabo de realizar una aventura semejante. Otro Miata NA del 90. Que se vino de tierras catalanas a tierras navarras. Espero más post,

      1. Hecho!! Espero ansioso más noticias. En general, y no llevo un mes con él, estoy encantado. Alguna cosa como que de 1º a 2º noto un “criiic” al cambiar, pero imagino que es por estar frío… espero… Y las aventuras tuyas han sido similares a las mías, jejeje.

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