Mi primer clásico #8


En esta serie de artículos lo cuento todo sobre la búsqueda, compra y disfrute de mi primer coche clásico: un Mazda MX-5 de primera generación, el bichejo

Al comprarlo, el coche venía con unos neumáticos de una marca china llamada Mazzini… ummm. Las llantas, a primera vista tenían buena pinta, aparte de los normales bordillazos de cinco lustros. Sin embargo, la marcha del coche no era uniforme y a partir de 80 km/h se notaban vibraciones delante y detrás.

Antes…

Así que lo primero que hice fue llevarlo a mi taller de neumáticos de confianza para que le hicieran un equilibrado, que según resultó estaba hecho un desastre, las cuatro ruedas totalmente desequilibradas. Así que lo dejaron arreglado pero me dijeron que dos de las cuatro llantas “minilite” originales estaban dobladas… horror. ¿Se pueden reparar llantas dobladas?, pregunté en el taller. Sí, me dijeron, una vez a la semana se pasa un portugués por el taller y se lleva llantas para arreglar, el coste anda por los 100 €.

…y después

Pero antes de confiar mis llantas a “un tipo que pasaba por ahí” investigué un poco en Internet y encontré una empresa no muy lejos de casa especializada en llantas. Son Kendall (www.kendallunited.es) y están en Boadilla, me presenté ahí, me dieron buena impresión, se quedaron el coche un par de días con el encargo de revisar las cuatro llantas y al recogerlo me dijeron que las dos traseras estaban dobladas y las habían enderezado. Costes: 60 € por llanta. 

Esto explicaba las vibraciones del tren trasero pero… ¿y el delantero? Sobre la marcha llegó la solución… en Kendall me dijeron que los neumáticos delanteros estaban aplastados por una parte, deformación típica de un coche que ha estado parado mucho tiempo. Así que en suma se puede decir que en el taller de neumáticos detectaron las llantas dobladas y en el taller de llantas se percataron de que los neumáticos estaban deformados. En fin. 

De vuelta en el taller de neumáticos, cambié los (brrr) Mazzini por unos flamantes Pirelli, que en esta dimensión salen a unos 70 € cada uno, incluyendo montado y equilibrado. Naturalmente, con las ruedas renovadas me fui directamente a probarlo y oh maravilla, habían desaparecido las vibraciones y el coche se deslizaba sobre el asfalto con suavidad. Un episodio más que me invitaba a pensar que el coche había estado parado más tiempo del que me había contado el vendedor.

Por cierto, a posteriori me enteré de que “el portugués” tiene justa fama de trabajar bien con las llantas a precios ajustados, aunque él y sus socios no tienen sede conocida y se van pasando por los talleres, que añaden su margen comercial a discreción. En próximas entregas hablaré del cuidado y limpieza de tapicería y carrocería y de dónde conseguir recambios y accesorios y hacerle pequeñas cosas fáciles – dentro de mis modestos límites, claro.

Sigue en la próxima entrega…

DH

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