Ferrari GTO, subiendo el listón


El Ferrari GTO fue el primero de una dinastía de supercoches que con nuevos materiales y soluciones atrevidas elevaron de repente un buen trecho el listón…

Este coche es fotogénico lo mires por donde lo mires: la parte frontal con los faros escamoteables (qué tiempos… ¿porqué ya no los hacen?) y las ranuras de ventilación, todo de fibra de vidrio, la trasera de Kevlar con las luces encuadradas en un marco… incomparable y las ruedas bien plantadas. Per-fec-to. El resto de la carrocería del Ferrari GTO no tiene desperdicio y es casi lo mejor, especialmente los cuatro musculosos pasos de rueda en plástico reforzado con fibra de vidrio que cubre un chásis tubular. 

Ferrari GTO

Para los puntillosos: sí, el 308 GTB fue la base, pero más bien del diseño, ya que la mecánica era mucho más avanzada, incluyendo el ocho cilindros biturbo encajado longitudinalmente y con el cambio detrás – en el 308 el motor iba transversal con el cambio debajo y una distancia entre ejes 11 centímetros más corta. Por cierto que gracias a su ligereza y excepcional resistencia a la rotura, el dichoso Kevlar se emplea también para velas náuticas o en chalecos antibalas.

El Interior

El interior no desmerece la parte de fuera, al menos para los que por aquella época hacíamos nuestra inmersión en la adolescencia, con esos asientos “agujereados” en negro y (a veces) rojo y los instrumentos con todos los números en naranja, incluido el más importante de todos: ¡320!.

Y esa palanca… los Ferrari ahora son todos automáticos pero en los ochenta aún soñábamos con agarrar fuertemente este pomo e intentar recorrer sin muchos tropiezos el camino marcado por la parrilla abierta. Pasaremos de puntillas sobre algunos elementos tomados de la estantería de Fiat, ejem.

El Ferrari GTO y el Grupo B

Corría el año ’82 y en el campeonato de rallies se daba vía libre a un nuevo tipo de coche que llamaron Grupo B para coches de “serie” entre comillas ya que bastaba con producir 200 unidades.

Ferrari GTO

En Ferrari vieron una bonita oportunidad para competir (y ganar) y para 1984 ya tenían listo el 2 8 8 G T O (2,8 litros + 8 cilindros + Gran + Turismo + Omologato). Las siglas eran un guiño al 250 GTO del año ’62, del que os hablaré en otra ocasión. Para que quede claro: todos se pintaron en rojo (los 272, los 5 “Evoluzione” y uno especial que se fabricó para regalar a Niki Lauda).

Epílogo

Pero no creamos que todo el monte es orégano, el talón de Aquiles de esta combinación entre belleza y músculos que fue el Ferrari GTO está en la relativa facilidad para prender fuego de ciertas partes de su construcción, especialmente los conductos del combustible: unos 70 se incendiaron en sus años mozos aunque tranquilos, casi todos se reconstruyeron. Y no es para menos, ésta fue una de los ultimas joyas sancionadas por el mismo Enzo Ferrari.

DH

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