Mi primer clásico: Conociéndonos


Si te estás planteando comprar tu primer coche clásico, en esta serie de artículos comparto reflexiones y consejos basados en mi propia experiencia…

Amanece cubierto en Barcelona, pero al menos no llueve. Tenemos 600 (y pico) kilómetros por delante para llevar nuestro bichejo hasta su nueva guarida en Madrid pero queremos (y debemos) tomárnoslo con calma. Por un lado, el Miata de primera generación no es el coche ideal para hacer largas etapas de autopista, pero es que además esta unidad ha estado parada bastante tiempo y aunque va bien, arranca a la primera y todo parece funcionar como debe, no me fío del todo: intuyo que el motor necesita un “rodaje” y el volante torcido indica que hay que hacerle el paralelo. 

Finalmente, hemos comprado un coche sin historial comprobado ni facturas de mantenimiento, así que lo sensato es ir con cautela. Por tanto, nada de AP-7: comenzaremos dirigiéndonos a Lleida por la antigua N-II.

Así que tras un buen desayuno y pagar la cuenta del hotel, bajamos al parking subterráneo y ahí está esperándonos nuestro compañero de viaje… equipaje al maletero, la tapa chirría al abrir… ñiiieeeek… nos encajamos en el habitáculo, que tiene ese inconfundible aroma de coche viejo, contacto, giro de llave, el motor se despierta a la primera… y salimos a la calle. Es sábado y son las ocho de la mañana, en unos minutos deberíamos estar fuera de la ciudad y allá vamos… pero va a ser que no, unos doscientos agricultores han tenido a bien pasear sus tractores en plan manifestación por las calles de la Ciudad Condal y aunque es pronto se forma un atasco monumental…

Olivareros… digooo, payeses altivos

Paciencia y buenos alimentos: esto nos da tiempo para ver detalles del coche que se nos han escapado hasta ahora. El bichejo no protesta: motor, cambio, embrague, luces… todos cumplen sus funciones. Tan sólo el espejo retrovisor del lado del pasajero me lo pone difícil – como recordaréis, aparentemente está pegado en su sitio (con un ángulo nada favorable) y no me atrevo a moverlo. La radio está suelta y medio caída y hay un horrible portacedés debajo que no viene a cuento de nada. Y esa palanca de cambio… Bueno, no pasa nada, además, mira, parece que acaba de pasar el tractor que cierra la manifestación, uno enorme verde con una bandera estelada… el guardia comienza a darnos paso y por fin avanzamos… ahora sí, en marcha!

Alcanzamos las afueras de Barcelona y luego la N-II, un lujo de autovía, por cierto, te hace replantearte seriamente usar la AP7. Pero nosotros optamos por seguir la carretera convencional que discurre paralelamente, para no forzar el motor y que vaya “despertando” progresivamente. Así vamos viajando como se hacía antiguamente: de pueblo en pueblo y disfrutando del paisaje. Pasamos Lleida y seguimos un poco más hasta parar a comer algo rápido y seguir marcha. La siguiente etapa trascurre por los Monegros, seguimos tranquilamente por la carretera paralela a la N-II, abrimos el techo durante un tramo pero hace mucho frío y cerramos de nuevo.

Mi primer coche clásico: Eunos Roadster, restaurante
Parada y fonda | ICON ROAD

Más allá de Zaragoza intentamos seguir por la carretera comarcal pero en muchos tramos desaparece y nos vemos obligados a ir por la autovía, en fin… 100-110 km/h y paciencia. A cambio, en algunos tramos podemos abandonarla y danzamos por alguna carreterilla secundaria llena de curvas, el terreno natural de este coche. En los tramos tediosos de autovía intentamos poner la radio, complicadísima de manejar, una unidad de los años 90 plagada de botones y sin instrucciones y sobre la marcha se hace muy complicado manejarla… al final logramos no sé cómo que suene un CD que se ha dejado el antiguo dueño. Los altavoces integrados en los asientos son una maravilla. 

Y la calefacción también funciona perfectamente y desde luego gracias al túnel central que en los primeros Miatas desprende tanto calor, pasamos de todo menos frío. Y el coche siiigue y siiigue impertérrito… bufff… por ahora mi feeling era bueno. A la altura de Medinaceli, ya en la provincia de Soria, se está volviendo de noche y mi santa-copiloto busca en internet un sitio donde pasar la noche, ya que a este paso nos faltan unas tres horas para llegar al destino pero nos parece demasiado después de las diez horas que llevamos ya.

Mi primer coche clásico: Eunos Roadster, al volante
Seguro que hay soool… mañana | ICON ROAD

Así que (bendita tecnología), sobre la marcha encontramos una casa rural que es una delicia. Aunque (maldita tecnología) antes de poder encontrarla el navegador nos envía 30 kilómetros provincia adentro a un pueblo que no tiene nada que ver – y encima es noche cerrada y estamos agotados. Por fin llegamos al destino y la amabilísima dueña no tiene servicio de restaurante pero comparte con nosotros unas sencillas pero riquísimas espinacas y un plato de quesos típicos de la zona que regamos con una copita de vino. El ambiente tremendamente acogedor hace el resto para relajarnos del todo y brindamos por la proeza de haber llegado hasta aquí. Estamos rendidos y nos vamos a dormir enseguida, que mañana hay que echar el resto.

Mi primer coche clásico: Eunos Roadster, soños del jalón
“Soños del Jalón” …en Soria – muy recomendable | ICON ROAD

Por la mañana, la niebla cubre parcialmente el yermo paraje invernal que rodea al pequeñísimo pueblo y el frío cala hasta los huesos, así que nos encajamos en el Miata y pronto disfrutamos del calorcito que desprende por esa falta de aislamiento adecuado – je je. Aunque ahora de risas nada, ayer no me dí cuenta y la aguja de la gasolina está muy cerca del cero y en este coche no hay luz de reserva de combustible: creo que necesitamos combustible cuanto antes y no sabemos dónde hay una gasolinera… En mis años mozos era un experto en quedarme sin gasolina y me ha quedado el trauma… la ansiedad que me producen estas situaciones es tremenda. Tras unos kilómetros de autovía enfilamos la carretera a Sigüenza y de repente a la vuelta de una curva, bufff… ahí está nuestra gasolinera.

Mi primer coche clásico: Eunos Roadster, Sigüenza
Una atmósfera especial, cerca de Sigüenza | ICON ROAD

Seguimos con el tanque lleno y ahora disfrutamos de un paisaje cubierto de nieve mientras bajamos a Sigüenza, la superamos y seguimos camino, intentando evitar a toda costa la autovía, lo que nos permite descubrir unas carreteras totalmente desiertas y llenas de curvas divertidísimas, qué maravilla… hasta que llegados a un punto en que no tenemos más remedio que volver a la autovía y así seguimos ya hasta nuestra llegada al destino, donde nos espera una de esas suculentas paellas de mi suegro, como premio a nuestro viaje prácticamente sin incidentes.

El bichejo, como se suele decir, se ha portado como un campeón y ahora que lo tenemos en casa habrá que empezar a pulir este diamante en bruto. Lo primero será llevarlo a un taller especializado en este modelo, para que lo miren bien de arriba a abajo y le hagan un cambio de líquidos y filtros para empezar desde cero un historial de mantenimiento como es debido. Pero eso os lo contaré ya en el próximo capítulo, junto a todas las sorpresas que nos depara.

DH

SaveSave

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *