Comprar un clásico

¿Te estás planteando comprar un coche clásico? Con estos consejos prácticos que he ido recopilando y ordenando intento contribuir a que la aventura llegue a buen fin…

Cada día somos más los que nos animamos a conducir un coche “viejo”, ya sea un youngtimer de entre 15 y 30 años o un clásico en toda regla. Meterse en este mundillo, como en todo, intimida un poco al principio, así que aquí van un montón de consejos básicos si te estás iniciando. Vaya por delante que ésta sería una guía básica: no me considero ni de lejos un experto. Pero (como decía el del chiste aquél) me fijo mucho y en los últimos años mi pasión me ha llevado a recopilar consejos y experiencias que ahora por fin transcribo aquí ordenadas, intentando darles cierta coherencia. Y esperando que alguno acabe contagiándose con esta sana afición. Vamos a ello…

Citroën DS (1955-75)

Consideraciones previas

Así que ya lo has decidido: TIENES que tener un coche clásico. Pues bien, lo primero a tener en cuenta es… siento ser tan realista… ¿tengo sitio donde dejarlo? Hay varias opciones… si tenemos plaza de garaje propia, perfecto. Si lo tienes que dejar en la calle, dependerá del coche que vayas a comprar – si es un cincuentón con los parachoques cromados, piénsatelo dos veces. Siguiente opción: garaje de alquiler, a poder ser, uno con vigilante, poco tránsito y sin humedades. Otra opción (un poco más cara pero con todas las garantías) sería un garaje especializado, donde nuestro “niño” estaría en compañía de otros “retoños” y encima nos lo tendrán limpio y le harán el mantenimiento.

Mercedes-Benz W108 (1965-72)

Pero casi al mismo tiempo viene LA PREGUNTA… ¿de cuánto dinero dispongo? Tenlo claro desde YA: no te gastes todo el presupuesto en la compra, reserva una parte para pagar el mantenimiento y sorpresas… Porque esto también hay que tenerlo claro: van a salir, si no son reparaciones serán mejoras o modificaciones que quieras hacerle – como tarde, cuando empieces a hablar con otros dueños del mismo modelo.

Ya tienes sitio y presupuesto pero ¿tienes claro qué coche te compras? Es evidente pero hay que decirlo… elige el coche que de verdad te hace ilusión. No hagas caso del qué dirán: en esta afición no hay buenos y malos, sólo hay coches. Tampoco te guíes por si se va a revalorizar, no te obsesiones y disfruta, busca uno que te enamore. De acuerdo: resulta que el de tus sueños es un Ferrari GTO del ’84… pero sólo se hicieron 272 y ya se cotizan a dos millones, así que pon los pies en la tierra y recuerda: el presupueeestooo… y si quieres hazte alguna de estas preguntas… 

Opel GT (1968-73)

¿Prefieres un deportivo, sentir cada irregularidad de la carretera en el volante? ¿O será un vehículo señorial con el que ir de “cruising” por los bulevares? ¿Y si cumples tu sueño de aquél descapotable que te marcó de niño? O quizás tengas familia, niños o algún hobby con equipo aparatoso que quieras transportar en un familiar clásico.

Fiat 500 “Topolino” (1938-55)

Por cierto, si vives con tu familia o pareja, involúcrala en la medida de lo posible. Al fin y al cabo, se trata de una inversión: al menos hay que hablarlo. Pero además, este hobby requerirá de parte de tu tiempo libre, piensa que tu familia no necesariamente irá a todas las concentraciones ni te ayudará a aplicar la enésima capa de cera el domingo por la mañana, pero busca su apoyo o al menos su comprensión.

Documentarse

Ya que sabes qué quieres comprar lo siguiente es investigar: aprende todo lo que puedas sobre el objeto de tus deseos. Hoy en día es muy fácil convertirnos en expertos en lo que sea, Internet ha dado un gran impulso a todos los hobbies y los coches clásicos no son una excepción. En la red podemos preguntar en grupos, foros y clubs y tomar contacto con propietarios, comprar recambios, etc. Empezaremos por documentarnos sobre lamarca y luego sobre el modelo: años de fabricación, unidades fabricadas, equipamiento y extras, costes de mantenimiento, facilidad para encontrar recambios, proximidad de un buen taller especialista, etc.

Volkswagen Golf II (1983-92)

Además, la red también será con mucha probabilidad el sitio donde encontraremos uno para verlo y probarlo. Mira en los anuncios clasificados y si te gusta uno, queda para probarlo. Para empezar, al considerar una unidad concreta nos interesa saber el año de fabricación, qué motor monta, el equipamiento, su historia, modificaciones, etc. Además, antes de quedar a ver el coche es muy conveniente hacer una consulta en la Dirección General de Tráfico para verificar quién es el dueño del vehículo, si tiene el impuesto de circulación al día, asegurarse de que no tiene multas pendientes, etc. Contando con esto, ya podemos ir un poco más tranquilos a verlo.

Inspeccionar un vehículo

Así que después de ver el anuncio con las fotos y hablar por teléfono con el dueño, de repente ahí está, éste puede ser el coche de tus sueños. Pero no te dejes encandilar. Mantén. La mente. Fría. Quizás tenga buena pinta a primera vista pero tu misión es averiguar cómo está lo que no se ve, reducir al mínimo esa incertidumbre intrínseca a la mayoría de coches clásicos que encontramos en el mercado. Porque bajo una preciosa y brillante carrocería pueden acechar óxidos mal resueltos, masilla usada de forma indebida o en casos extremos (glubs) hasta un chasis medio podrido cubierto con múltiples capas de pintura, imposible de localizar a simple vista. 

Chevrolet Corvette C3 (1967-82)

Por supuesto, si conocemos bien el coche o a su dueño o si quien lo vende es un profesional de confianza, todo esto no ha lugar pero si no es el caso, averiguaremos todo lo posible sobre él. Ten en cuenta que la incertidumbre se traduce en tiempo y dinero, por lo que el precio final debería ser el reflejo inverso de las dudas que te queden después de inspeccionarlo. Por cierto, si el dueño conserva facturas del mantenimiento y demás intervenciones podremos reducir considerablemente la incertidumbre. Intenta saber si tiene su historia documentada, dueños anteriores, facturas de mantenimiento, documentación al día estado de la carrocería, el interior, la mecánica, prueba en carretera, original o restaurado, calidad y alcance de la restauración, etc.

Citroën Traction Avant u “Once Ligero” (1934-57)

En general durante la inspección verifica que el coche conserve todos sus elementos originales, ya sean ornamentales o funcionales o que al menos correspondan al año de fabricación. Además, comprueba que todo lo que sea de goma y plástico conserve la debida flexibilidad y que no tenga grietas, incluyendo los neumáticos, cuya edad será interesante verificar. Ojo con los coches que han estado parados mucho tiempo: esto afecta a todas las piezas móviles, para empezar, los neumáticos se pueden haber deformado pero todas las piezas móviles se pueden degradar tras meses de reclusión.

Nissan Figaro (1989-95)

Bueno pues vamos a ello… Primero, la carrocería… todos sus elementos (puertas, capó, maletero, aletas, etc.) deben estar alineados y tener la holgura adecuada y constante. Verifica el estado de la pintura, que esté lisa y brillante, busca piel de naranja, goterones… Seguidamente buscaremos óxido como posesos: la “peste marrón” anida allí donde se acumulan agua y/o suciedad, así que mira al pie de parabrisas y ventanillas, los pasos de rueda, debajo de las puertas, las puertas mismas, los bajos… no tengas apuro en apretar con cierta fuerza, en casos extremos es posible incluso que el metal ceda por el óxido oculto. También es muy práctico comprobar con un imán que lo que hay debajo de la pintura es básicamente acero y no “masilla” a cascoporro, que se agrietará al menor golpe y nos obligará a restaurar y pintar. No olvides cromados, elementos de iluminación y las gomas alrededor de parabrisas y ventanillas.

Mini (1959-2000)

Pasamos a la mecánica y aquí los experto recomiendan acordar con el vendedor llevar el coche a un taller y ponerlo en el elevador: nunca estaremos 100% seguros pero tendremos una buena idea del estado del vehículo. De nuevo, busca óxidos, sobre todo podridos.

Luego comprueba visualmente el motor – gomas y plásticos deben ser flexibles y estar libres de grietas. Mira los niveles de todos los líquidos pero fíjate especialmente en el nivel y olor del aceite: si huele a gasolina hay alguna junta que no cumple su función.

Land Rover, desde 1990 Defender (1948-2016)

Pero tendemos a fijarnos en el motor cuando aún más importante es el estado del bastidor: intenta comprobar que el coche no haya tenido golpes que hayan afectado a su estructura, que ningún elemento del chásis esté torcido o (glubs) partido. Muchas veces, estos defectos se ven a simple vista, así que daremos mil vueltas alrededor del coche, agáchate, míralo desde todos los ángulos, comprueba que las ruedas están alineadas y que la carrocería está equilibrada para descartar daños estructurales.

Seat 600 (1957-73)

Ahora vamos a dar una vuelta… comprueba que el motor arranque espontáneamente a la primera y se estabilice al instante en un ralentí constante y redondo. Observa cómo conduce el dueño, mejor que lo haga de forma discreta, sin aspavientos ni florituras y que no lo fuerce de vueltas. Y cuando lo lleves tú comprueba la tensión del cinturón de seguridad, mira que el volante esté centrado, acciona todos los mandos, incluido el aire acondicionado, si lo tiene.

Mazda MX-5 / Eunos Roadster (1989-98)

En la prueba, acelera en diferentes niveles de vueltas del motor (si es posible también en autovía) y verifica que al circular en línea recta no se desvía hacia los lados, acciona fírmemente los frenos (también el de mano) para verificar que… frenan, y que el coche tampoco se vaya a los lados al frenar. Al finalizar, bájate y comprueba que funcionan todas las luces y mira si hay manchas de aceite bajo el coche, con el motor caliente, al ser menos denso, fluye mejor. Y ahora, hablemos de dinero…

El precio justo

Si el coche que acabas de ver te parece adecuado, ahora se trata de llegar a un precio que convenga a comprador y vendedor. Bien, pero ¿contamos con puntos de referencia? Nada es absoluto en este campo pero hay empresas dedicadas a clasificar los precios de los coches clásicos que se publican en revistas especializadas. Para obtenerlos, documentan transacciones y hablan con los actores del mercado para obtener rangos de precio para un modelo según su estado. Teniendo en cuenta estos rangos, el precio de la unidad que queremos comprar vendrá dado por el estado de la misma… y de la capacidad negociadora de vendedor y comprador – más el margen comercial si quien vende es un profesional. Veamos un ejemplo…

Alfa Romeo Spider “Coda Tronca” (1969-83)

Los precios de un Alfa Romeo Spider de 1980 oscilan actualmente entre 6.700 euros por un modelo que necesita ser restaurado pero aún puede circular hasta los 20.000 por uno en muy buen estado. Pongamos que vamos a ver una unidad y tras inspeccionarla vemos que está bien pero con algunos trabajos pendientes. Podríamos considerar partir de los 20.000 euros e ir haciendo deducciones… el cuero está echado a perder: restamos 1.000 euros; las llantas no son originales: restamos 500; hay que cambiar la correa de distribución: restamos 600; la aleta delantera tiene un golpe: réstale 300 para repararla y pintarla; la holgura en las puertas es mayor de lo aceptable: ojo, posible daño estructural, empieza a restarle varios miles de euros – o mejor, busca otra unidad.

Triumph Spitfire (1962-80)

Sin embargo todo esto sólo nos ayuda a orientarnos, ya que por su historia cada coche clásico es único y es difícil comparar uno con otro. El hecho de que un vecino se haya comprado un Spider por 12.000 Euros no significa ni de lejos que tú puedas hacerte con uno por el mismo precio: puede ser que el coche de tu vecino realmente valiera los 12.000 euros pero también puede que estuviera podrido de óxido y tu vecino se haya precipitado – o bien que estuviera perfecto pero el vendedor tuviera prisa por vender. El mismo rango es sólo teórico: un caprichoso puede llegar a pagar 30.000 por un Spider perfecto con historial documentado y pocos kilómetros y quedarse tan ancho. No sé si con esto aclaro algo o la lío más, en fin: como la vida misma….

Papeleo, pago y seguro

Aunque el tema del cambio de titular no es complicado, yo por mi parte prefiero usar los servicios de una gestoría, aunque ojo con los precios, que son muy dispares. Los documentos que se necesitan en la mayoría de los casos son:

  • Contrato de compra-venta
  • Permiso de Circulación
  • Ficha técnica
  • Certificado de ITV en vigor
  • Mandato del vendedor otorgando poderes al comprador para realizar los trámites

Respecto a este último documento, lo normal sería presentarse los dos en la gestoría y firmar los papeles, pero el mandato firmado del vendedor nos permite llevarnos tranquilamente el coche con toda la documentación y realizar los trámites sin necesidad de contar con él. Tan sólo una vez hecho el papeleo enviaremos al vendedor una confirmación de que se ha realizado el cambio de titularidad.

Toyota Celica mkI (1970-77)

En cuanto al pago, una vez firmados los papeles desde mi punto de vista lo mejor sería realizarlo mediante un cheque bancario. Con este documento evitamos llevar dinero en efectivo y como va extendido a nombre del vendedor (nunca al portador), no corresmos el riesgo de que nos lo cobren al extraviarlo o en caso de robo. Para el vendedor, el cheque bancario tiene la seguridad de que los fondos están garantizados por el banco, ya que al extenderlo, ha inmovilizado el dinero en tu cuenta. Por otro lado, es práctica habitual que los costes de transmisión del vehículo sean a cargo del comprador, que también se encargará de los trámites.

Volkswagen Typ 1 (1938-2004)

Ya tenemos todo hecho, lo único (pero indispensable) que queda antes de siquiera mover el coche un metro es contratar un seguro. Hoy en día hay muchas aseguradoras que nos cubren el coche con un seguro provisional a terceros para circular hasta que lo examinen. Pero si te vas a comprar un coche de más de veinte años, consulta a aseguradoras y corredurías especializadas en clásicos, ofrecen precios muy competitivos, sobre todo si nos comprometemos a un kilometraje anual limitado y contamos con otro coche con el que movernos a diario.

Y ahora no queda más que disfrutar de tu nuevo coche, eso sí, siempre haciéndole un mantenimiento adecuado, para que el día que seas vendedor ofrezcas lo que esperas como comprador: honestidad y transparencia.

¡Feliz viaje!

DH

Y esto es todo por ahora. Termino con un pequeño descargo de responsabilidad, que hoy en día nunca se sabe, ya que lo expuesto en este artículo son consejos generales y ni mucho menos exhaustivos. Cada modelo tiene sus propios puntos fuertes y débiles que como digo más arriba es indispensable conocer para juzgar el estado de un vehículo. Tampoco sustituye esto ni de lejos el consejo de un experto. Finalmente, respecto a los peligros que acechan al coche que no se mueve, tienes un artículo específico aquí.