El futuro del automóvil (III)


Los coches y la humanidad han crecido juntos en las últimas décadas, pero el mundo está cambiando rápidamente, ¿qué será del automóvil en el futuro?

Sí, el mundo está cambiando rápidamente. Hablamos de avances en la tecnología pero también de cambios de paradigmas y poco a poco de mentalidad… empresas como Repsol pasan a respaldar los acuerdos de Paris para combatir el cambio climático… Seat y otros se proponen fabricar patinetes… el coche eléctrico parece cada vez más viable… se habla de reducir las emisiones de CO2, de reducir nuestra dependencia del petróleo… y el automóvil no se libra de estos cambios. De hecho, quizás el protagonismo que ha tenido hasta ahora el coche, hace que los cambios en nuestra movilidad sean más llamativos.

Alternativas de movilidad
Alternativas de movilidad

Y aquí está la clave: no deberíamos estar hablando del futuro del automóvil, sino del futuro de la movilidad. Porque sobre todo en las ciudades le están saliendo alternativas, de manera que al transporte público se han unido las bicicletas, los patinetes, las motos y los coches compartidos. Actualmente el relativismo prevalece: no hay verdades absolutas, todo se pone en duda. Aunque acaso una cosa sea cierta: quizás deberíamos ir asumiendo que, aunque los coches seguirán siendo parte de la movilidad, serán una parte cada vez menos importante.

El idilio…

Ante todo esto, muchos se rasgan las vestiduras, pero ya nos hemos visto en un torbellino similar de cambios, precisamente cuando hace más de un siglo el automóvil intentaba abrirse paso como medio de transporte individual en sustitución del caballo. Entonces muchos no creían en el automóvil como un artefacto con futuro: sustituir a los caballos por motores era una aberración. Y llevar un tanque de líquido explosivo siempre a bordo resultaba ridículo, ya que además no había dónde llenarlo.

Pioneros de la automoción
Los comienzos…

Luego estaban el ruido, los olores, los humos y los constantes cuidados que había que dedicar a estos vehículos tan desagradables para el medio ambiente como para la vista. Completaban el panorama el goteo de noticias sobre automóviles que habían dejado de funcionar en medio del campo, algo muy frecuente en los tiempos pioneros de la automoción. ¿Cómo iban a imponerse, si los caballos seguían impertérritos el camino, siempre que estuvieran bien alimentados?

Coche antiguo en el barro
…fueron difíciles, pero pronto…

Pero acabó prevaleciendo. Y desde entonces el mundo evolucionó con y para el automóvil. Las distancias se hicieron más cortas, viajes que antes requerían días de repente estaban a pocas horas. Esto contribuyó a mejorar la asistencia sanitaria y el acceso a la educación. También contribuyó a que más y más gente pudiera irse de vacaciones y hacer turismo, algo que antes sólo hacían los muy ricos.

Vauxhall con almendros
…llegó el idilio del coche y la humanidad.

Al mismo tiempo, el automóvil cambió los paisajes de casi todo el planeta, de manera que todo el diseño urbanístico está supeditado al automóvil: autopistas, carreteras y calles, garajes, aparcamientos, centros comerciales, talleres, gasolineras; luego está la afición por el automóvil, revistas, clubes, asociaciones, programas de televisión, blogs, concentraciones, ferias; en el coche se va a trabajar, al colegio, a comprar, se viaja, se discute, se ríe, se llora, se hace el amor – incluso en un Simca 1000.

Recuerdos del automóvil
Uno más de la familia… qué tiempos aquellos.

Sí, para muchas generaciones, el automóvil ha sido motivo de anhelo, de envidia, de orgullo… sacarse el carnet era una prioridad. Y luego tener un primer coche, aunque se cayera a trozos. Para salir por ahí, a recoger a los amigos y salir a dar una vuelta, incluso sin destino fijo, a ver y dejarse ver. Y por supuesto, todo al ritmo de la música, otro fenómeno inequívocamente ligado a los coches. Y el fin de semana, lavarlo y cuidarlo. Luego comprarse otro mejor, mas grande, más potente… el automóvil ha sido y es el símbolo de estatus social y económico por excelencia. Y de libertad.

…y el desengaño

Pero tras décadas de marcha triunfal, para muchos (sobre todo los más jóvenes) el automóvil ya no nos hace más libres sino, muy al contrario, se ve como una atadura o una carga. Comprarlo es caro, mantenerlo también, luego están los atascos y la dificultad de encontrar aparcamiento y si quieres tomarte un par de copas de vino, cuidado luego con las multas. Ah sí, me olvidaba de las multas…

Evolución del número de permisos de conducir 2008-2017
Evolución del número de permisos de conducir expedidos en los últimos años | Fuente: DGT

Está pasando: cada vez menos gente tiene interés por conducir. En España, entre 2008 y 2017 se ha pasado de 873.587 a 385.282 permisos expedidos al año, casi la mitad. Y crucialmente, entre los jóvenes la caída es también muy acusada y hemos pasado de 325.000 a 195.000. Y no, la natalidad no es una razón, porque en 1989 y 1999 nació el mismo número de personas, unas 400.000.

En otros países el panorama entre los jóvenes es similar. Incluso en EEUU, donde el automóvil se ha idolatrado durante décadas: entre 1983 y 2014, el porcentaje de jóvenes de 16 años con permiso de conducir bajó del 46% al 24%. En Alemania, entre 1995 y 2018 la edad media del comprador de coches nuevos ha subido de 46 años a 53 y en los usados de 37 años a 45. La tendencia es igual en otros países como Canadá, Korea del Sur y Japón – pero no en China, donde la media de edad del comprador de coches es veinte años menor.

Mazda MX-5: antes y ahora
Hay razón para ser optimistas, todavía quedan fabricantes que buscan ofrecer coches (casi) tan divertidos como los de antes, como el Mazda MX-5…

¿Las razones? Bueno, los estudios disponibles no arrojan conclusiones definitivas. Hay quien piensa que Internet tiene gran parte de la “culpa”: las compras online, el teletrabajo, las series y películas y, por supuesto, las redes sociales. Si embargo, en un Estudio de la Universidad de Michigan, a la pregunta de por qué no se sacan el carnet, los encuestados respondieron que estaban demasiado ocupados para sacárselo o que es demasiado caro, que podían conseguir transporte de otros, o que preferían la bicicleta, caminar o ir en transporte público.

Alpine A110: antes y ahora
…el Alpine A110…

Sea lo que sea, está claro, según dice Rupert Pontin, de Glass’s, el proveedor de datos relacionados con la automoción, que «los más jóvenes están aprendiendo a conducir más tarde, conducen menos cuando aprenden, y es posible que no vean el automóvil como una clave para su libertad personal en el sentido tradicional”.

Porsche 911: antes y ahora
…o el Porsche 911.

Así que, previsiblemente, éste es la panorama para los próximos años: menos usuarios que hacen menos kilómetros con vehículos cada vez más eficientes. Y a esto se une la necesidad de reducir emisiones, la descarbonización y el previsible empuje de la movilidad eléctrica. Los fabricantes de automóviles son muy conscientes de todo esto, al igual que las empresas petrolíferas y las energéticas en general.

Y ahora ¿qué?

¿Y los aficionados? Muchos vemos con preocupación cómo poco a poco el automovilismo puede caer en la irrelevancia. Pero según Pontin, aunque “una sección cada vez más grande del mercado de automóviles estará dominada por automóviles que son fundamentalmente una forma de transporte muy civilizada, probablemente siempre habrá un lugar para coches deportivos de alta ingeniería y otros modelos que tengan mucho que ver con conducir y ser vistos”. Esto va en línea con la famosa frase de Ferry Porsche: “El último coche que se fabrique será un deportivo”.

Los clásicos: que se sigan viendo…

Pero los que disfrutamos con la afición a los coches clásicos tenemos otro temor y es que la normativa los relegue a los museos. Y eso que su efecto sobre la contaminación y la congestión es casi insignificante, mientras que sus estadísticas de seguridad son excelentes. Y como dice Patrick Rollet, presidente de la Federación Internacional de Vehículos Antiguos (FIVA), “el placer que tenemos al poseer, mantener y usar nuestros clásicos es indescriptible, pero la importancia social de los vehículos históricos es mucho más amplia. Son parte de nuestro patrimonio técnico, científico y cultural (…) y el mundo sería un lugar más pobre si tales vehículos solo pudieran ver en museos estáticos”.

…y que se sigan moviendo…

Así que ¿cómo deberíamos sentirnos o actuar los aficionados a los automóviles y en especial a los coches clásicos? Se trata ante todo de involucrar a las nuevas generaciones para que la afición perdure. Hoy en día demasiados clubes ven como disminuye el número de miembros, sobre todo por la falta de interés de los jóvenes, pero es que hay que entender que hoy en día usan las redes sociales para organizarse y navegan por la red para obtener piezas y no ven la necesidad de unirse a un club que funciona a la manera clásica y a veces incluso elitista.

…para disfrute de todos.

Y finalmente, según Rollet, “no podemos permitirnos ser complacientes cuando se trata de nuestra futura libertad de conducción. El futuro de los vehículos históricos no es simplemente el de los vehículos usados, sino el de la recreación y el placer”, así que “sigamos disfrutando del automovilismo y comuniquemos ese placer a los demás, porque depende de nosotros, como entusiastas individuales, asegurarnos de no perder el derecho y la capacidad de conducir en las carreteras dentro de 50 años”.

DH

Si aún no has leído la segunda parte, la tienes aquí y la primera aquí!

Fuentes: