Mi MX-5, diario de a bordo #7

En esta serie de artículos lo cuento todo sobre la compra, mantenimiento y disfrute de mi Eunos Roadster, un Mazda MX-5 llamado Puck

En mis años mozos era un experto en quedarme sin gasolina y me ha quedado el trauma… la ansiedad que me producen estas situaciones es tremenda. Tras unos kilómetros de autovía enfilamos la carretera a Sigüenza y de repente a la vuelta de una curva, bufff… ahí está nuestra gasolinera donde dar de beber a Puck, nuestro Eunos Roadster.

Seguimos con el tanque lleno, ahora disfrutamos de un paisaje cubierto de nieve mientras bajamos a Sigüenza, la superamos y seguimos camino, intentando evitar a toda costa la autovía, lo que nos permite descubrir unas carreteras totalmente desiertas y llenas de curvas divertidísimas, qué maravilla… hasta que llegados a un punto en que no tenemos más remedio que volver a la autovía y así seguimos ya hasta nuestra llegada al destino, donde nos espera una de esas suculentas paellas de mi suegro, como premio a nuestro viaje prácticamente sin incidentes.

Eunos Roadster en la niebla

Como se suele decir, Puck se ha portado como un campeón y ahora que lo tenemos en casa habrá que empezar a pulir este diamante en bruto. Lo primero será llevarlo a un taller especializado en este modelo, para que lo miren bien de arriba a abajo y le hagan un cambio de líquidos y filtros para empezar desde cero un historial de mantenimiento como es debido.

Ya visteis que el vendedor no me facilitó ni una factura de mantenimiento de nuestro Eunos Roadster, así que para estar tranquilo me toca empezar de cero y hago cambiar:

  • Todos los líquidos: aceites del motor, el cambio y el diferencial y líquido de frenos y refrigerante
  • Filtros: de aceite y gasolina
  • Bujías

Aparte de esto, otras cositas que detecto de primeras:

  • El volante está torcido unos 10º, haciendo el paralelo queda solucionado
  • El retrovisor del lado del copiloto parece pegado con pegamento, pero al final resulta que sólo estaba duro… bufff, perfecto, una cosa menos.
  • Los cinturones no tensan del todo, pero con limpieza y un poco de uso enseguida funcionan como deben.
  • El cubre carter está partido, se sustituye sin mayor novedad.
  • La batería no está en su sitio original y va suelta, por el momento en el taller me la dejan anclada, más adelante haré ponerla donde iba de origen.

Lo que me trajo de cabeza fueron las ruedas. Son las que unen al coche a la carretera, por lo que hay que dedicarles mucho cariño y atención… y vaya si se lo presté, toda una aventura que dejo ya para el siguiente artículo…

¡Sigue leyendo en la siguiente entrada!

DH

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