¡Countach, qué coche!


El Lamborghini Countach fue EL coche del póster en la pared de la habitación para miles de adolescentes en los ’80, pero su impacto en los ’70 fue aun mayor…

Es de noche y hace un frío que cala hasta los huesos, típico de la ciudad de Turín. En las instalaciones del carrocero Bertone se trabaja sin descanso para terminar un prototipo de coche superdeportivo. La presentación es mañana y el ingeniero de Lamborghini Paolo Stanzani está hecho un manojo de nervios. Así que ha venido a ver cómo avanzan y ahora camina con paso firme hacia la única sala con luz de toda la fábrica. 

Pero al llegar, se queda quieto y mira con curiosidad a través de la puerta entreabierta, se oyen risas mientras cada miembro del equipo está a lo suyo. Uno de ellos, alto y desgarbado, asiste al jefe, Marcello Gandini, mientras no para de meter una coletilla en cada segunda frase que dice… “¡kuntách!”, que en dialecto piemontés viene a decir algo como “¡caray!” o quizás más bien “¡ostias!”. También de buen humor, su jefe bromea diciendo que acaso el nuevo coche debería llamarse así.

Lamborghini Countach

Y efectivamente, una cosa llevó a la otra y de una broma más salió el originalísimo y rimbombante nombre de esta leyenda sobre ruedas, que vería la luz el año siguiente en el Salón de Ginebra. El diseño esbozado por Gandini (inspirado en su Alfa Romeo Carabo) rompía con el estilo curvilíneo de los ’60 a base de formas geométricas y soluciones estéticas atrevidas. 

Aunque luego los trazos puros iniciales tuvieron que ser modificados paulatinamente para adecuarlos a la realidad, sobre todo con entradas y salidas de aire para que respirara el poderoso motor. Pero también con detalles como los limpiaparabrisas, que parecen un pegote añadido a posteriori, aparentemente porque Gandini había “olvidado” incluirlos en el diseño original.

Lamborghini Countach | Lamborghini
El prototipo…

Debido a dificultades económicas, huelgas y la crisis del petróleo del ’73, hubo que esperar a 1974 y la entrada de nuevos socios capitalistas para entregar finalmente el primer Countach a su nuevo dueño. Se trataba del LP400, un bólido con un 12 cilindros montado detrás (“Longitudinale Posteriore”) de 3,9 litros, seis dobles carburadores Weber, 375 CV. Y atención a las medidas del vehículo: 4,14 x 1,99 x 1,07 metros.

Lamborghini Countach | Lamborghini

Hay coches que son la expresión de una época, pero en el caso del Countach podemos decir que tuvo dos personalidades y marcó dos épocas. En los ’70 llamó la atención de todos por su diseño original, radicalmente innovador y luego ya en los ’80, con los conocidos aditamentos aerodinámicos, alerón trasero gigantesco incluido, fue el icono de toda una generación, el “coche del póster” que muchos, muchísimos adolescentes de la época tuvimos en la pared de nuestro cuarto. De esta guisa se vistió pues el Countach LP5000S desde 1982 y seguidamente el icónico Quattrovalvole a partir de 1985.

Probando un Countach

Pero acerquémonos a esta bestia, que vamos a dar una vuelta… abrimos la puerta, ya sabéis: hacia arriba… puertas de tijera las llaman. Buff… el asiento queda muuuy lejos y muuuy bajito, mejor sentarse primero sobre el enooorme estribo, escurrimos las posaderas hasta el asiento a la vez que pasamos primero una pierna entre asiento y volante y luego la otra. Ya estamos sentados, digooo… tumbados más bien… cerramos la puerta tirando de ella hacia abajo con fuerza… tunc! Diosmío. 

Lamborghini Countach 5000 QV | RM Sotheby’s

Claustrofóbico es un eufemismo: la vista hacia fuera está limitada por todos lados… el borde de la puerta queda a la altura de los ojos, el cristal lateral nos queda a pocos centímetros de la cabeza y sólo se abre hasta la mitad – en los peajes tendremos que abrir las puertas. En fin. Vista al frente, al parabrisas casi horizontal y mano a la palanca de cambios que queda en medio de un túnel de transmisión inmenso sobre el que reposa el brazo entero. Piiisaaaaamooooos el embrague, que parece más un aparato de gimnasio, el recorrido es larguísimo y muy pesado… movemos la palanca por la rejilla de acero, la ponemos en punto muerto… y giramos la llave.

Lamborghini Countach | DK Engineering
DK Engineering

Como nos habían dicho, hay que pisar el acelerador a fondo para que arranque la bestia, pero aunque íbamos avisados nada nos podía preparar para el brutal sonido del 12 cilindros, que además tenemos a pocos centímetros de nuestra nuca. El sonido es brutal… pero embriagador, así que pisamos el acelerador unas cuantas veces más. La gente empieza a asomarse a las ventanas… menudo espectáculo. Pero procedamos: metamos primera, giremos el volante pequeñito y sin asistencia – ningún Countach la llegó a tener. Y el coche avanza… madre mía… con mucha cautela, los primeros metros son como empezar a conducir por primera vez.

Lamborghini Countach | Kidston
Kidston

Circular por calles urbanas con tráfico es complicado: vamos tumbados a pocos centímetros del asfalto, el coche es anchísimo y el retrovisor interior no sirve para nada. Así que salgamos cuanto antes de la ciudad… en las carreteras secundarias el Countach está en su elemento y según pasan los kilómetros vamos cogiendo confianza… qué gloriosa máquina, qué ridícula y gloriosa máquina, creada con entusiasmo, pasión y algo de azar… ¿Por qué? ¿Por qué ya no se hacen así?

Epílogo

Se fabricaron 2.042 Countach hasta su desaparición en 1990 y sus artífices (Stanzani, Bertone, Gandini) son veneradas estrellas en el firmamento automovilístico. En cuanto a Lamborghini, siempre anduvo en la cuerda floja financieramente, tuvo varios dueños y en 1998 acabó en manos del Grupo Volkswagen, lo que significó su salvación. Menos suerte tuvo la empresa de Bertone, que tras su muerte quebró en 2014 y ahora se busca su refundación.

DH

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