Clásicos eléctricos


Cada vez más especialistas convierten coches clásicos a eléctricos, aquí repaso los más interesantes y los argumentos a favor y en contra

Al principio muchos auguraron que el coche eléctrico sería una moda. Pero desde que los fabricantes invierten miles de millones y algunos de hecho se están jugando su existencia en ello, hasta los más escépticos empiezan a cambiar de idea. Incluso para algunos la era del motor de combustión interna está llegando a su fin, aunque para otros como mucho sería el comienzo del inicio del principio del fin. Ante todo esto, los entusiastas de los coches nos preguntamos cómo se verá afectada nuestra afición, sobre todo a la vista de ciertas nuevas tendencias, como la de los clásicos eléctricos.

Efectivamente, decenas si no cientos de compañías por todo el mundo se están dedicando en los últimos años a tomar un coche clásico, despojarlo (si no lo está ya) de su mecánica e implantarle baterías y un motor eléctrico. Suena radical, pero estas conversiones no son nuevas: iniciativas privadas y corporativas ya las ha habido. Siempre eso sí, en momentos de crisis, sobre todo de escasez de gasolina. De ahí nos vienen historias de antaño de aficionados implantando en automóviles baterías de cochecitos de golf o de máquinas elevadoras.

eClassics eKäfer
Foto: eClassics

Pero ahora la tecnología está progresando a pasos de gigante y los precios de las baterías siguen bajando – son ya una décima parte que hace diez años. Además, las piezas necesarias para una conversión no son difíciles de encontrar, todo lo cual lleva a muchos a lanzarse a la aventura. Porque las ventajas de un clásico eléctrico son varias. La reducción de emisiones es una de ellas, en principio localmente, aunque globalmente dependerá de dónde venga la electricidad – en España por ejemplo si incluimos la nuclear, de media aproximadamente la mitad de la electricidad se produce sin emisiones de CO2.

Además, en general los clásicos eléctricos son más rápidos que el equivalente de gasolina, al menos en lo que a aceleración se refiere. También suelen ser más fáciles de manejar y más fiables y al reducirse los componentes mecánicos el mantenimiento es más sencillo y menos costoso. Luego, la suavidad de marcha y el reducido nivel de ruidos es visto por algunos como una ventaja. Finalmente, si vestimos todas estas ventajas con la atractiva carrocería de un coche clásico, obtenemos un vehículo que (nuevamente, no para todos) resulta de lo más que atractivo.

Clásicos eléctricos: Lunaz Jaguar XK120
Foto: Lunaz

Naturalmente, ya se sabe que también muchos aficionados a los clásicos no lo ven así e incluso hablan de una auténtica aberración. De hecho, no les faltaría razón si se trata de modificar permanentemente un clásico perfectamente funcional y en buen estado. Muchos argumentan además que el motor es el alma de un coche y por tanto su sonido, vibraciones, humos y olores serían lo que le da carácter. Y producir esas baterías no sería la gran alternativa “ecológica” que nos quieren hacer creer.

Adicionalmente, los clásicos eléctricos tienen otras desventajas más tangibles. Para empezar, actualmente son enormemente caros y desde luego mucho más que su equivalente de gasolina. Estamos hablando de desembolsar más de 30.000 euros por un Volkswagen Escarabajo eléctrico cuando el “normal” se consigue por menos de 10.000, pero es que algunas conversiones alcanzan los 300.000 o más. Luego está el progreso vertiginoso de la tecnología, que convierte un equipo en obsoleto en un abrir y cerrar de ojos: no es raro que una conversión se tenga que sustituir dos, tres o cuatro veces porque una vez instalado todo hayan aparecido en el mercado equipos mucho más eficientes.

Lunaz Rolls-Royce
Foto: Lunaz

Pero a pesar de la polémica y las desventajas, cada vez son más los clásicos eléctricos que ruedan por las carreteras, como una variante más de la tendencia Restomod. Algunos fabricantes de clásicos eléctricos argumentan que precisamente gracias a sus productos, en los próximos años podremos seguir viendo clásicos en las carreteras. En este sentido, decía Tom Ford en un artículo en Hagerty de hace no mucho que “las conversiones eléctricas son simplemente otra herramienta en nuestro arsenal colectivo para mantener los clásicos en la carretera. Hemos estado actualizando cosas durante años, y esto es simplemente una aplicación de tecnología madura que nos brinda aún más opciones. No es “lo de toda la vida», pero ¿realmente tiene que ser así? El uso considerado de mecánicas eléctricas no reemplazará a los vehículos de los entusiastas, pero podría extender la vida útil de algunos de ellos hasta el próximo siglo.”

En fin, que cada cual juzgue libremente. De todas formas, para contribuir a formarse una opinión a continuación dejo algunos fabricantes de clásicos eléctricos y sus creaciones…

Lunaz

“Un tipo de cliente completamente nuevo requiere un sistema de propulsión limpio”, dice David Lorenz, fundador de la empresa de conversión Lunaz, y agrega: “El mundo está cambiando. La legislación mundial y las actitudes cambiantes hacia la sostenibilidad están impulsando la demanda de alternativas limpias”. Lunaz produce un Jaguar XK120 eléctrico con 375 CV y 700 Nm de par que acelera de 0 a 100 km/h en cinco segundos y tiene una autonomía de 400 kilómetros. También está electrificando unidades de Rolls-Royce y planea una serie limitada eléctrica del Bentley Continental Coupe de 1955.

Clásicos eléctricos: Lunaz

Swind E-Classic

Como coche eminentemente urbano, el Mini clásico sería el candidato idóneo a ser electrificado, si es que te van este tipo de conversiones. Eso sí, el Swind E-Classic cuesta la friolera de 79.000 libras, a cambio de lo cual tienes por otro lado un coche silencioso y ágil que recorrerá 200 kilómetros con una carga de cuatro horas en un punto de carga típico en la calle, alcanza los 130 km/h y acelera de 0 a 100 en 9,2 segundos.

Swind E-Classic

Zelectric Motors

Como he contado más arriba hace décadas ya que la gente se dedica a convertir coches a eléctricos, pero los californianos de Zelectric fueron de los primeros en convertir su afición en un negocio rentable. El propietario de Zelectric, David Benardo, trabajaba en publicidad cuando decidió construir su propio Vocho eléctrico. «Lo documenté en las redes sociales y la gente me preguntó: ‘¿Puedes hacerme uno?’ ”. Su especialidad siguen siendo las conversiones del Volkswagen Escarabajo, aunque también convierte otros modelos refrigerados por aire, como la furgoneta de la misma marca o los 356, 911 y 914 de Porsche, con precios a partir de 62.000 dólares.

Clásicos eléctricos: Zelectric Motors

Totem Automobili

Los de Totem caminan sobre terreno pantanoso con su conversión del Alfa Romeo Giulia GT, éste es un clásico del que no se fabricaron muchas unidades y además pocos coches tienen tanto carácter y resultan tan sexy. De todas formas, que no sufran los puristas: la carrocería no es la de origen, sino una nueva de fibra de carbono – lo que quizá explique el elevadísimo precio de unos 430.000 euros. Eso sí, las prestaciones no se quedan cortas: gracias a sus 518 CV este monstruo acelera de 0 a 100 en unos tres segundos y por otro lado su autonomía es de 360 kilómetros.

Totem Automobili

Jaguar

No podía dejar de incluir aquí el E-Type desarrollado por la propia Jaguar, aunque finalmente por problemas económicos recientemente la marca decidió finalizar el proyecto. El coche se hizo famoso por (casi) protagonizar la boda de los duques de Sussex, quienes en lugar de una carroza de caballos o un Rolls descapotable, usaron esta silenciosa preciosidad equipada con el motor del Jaguar i-Pace de 295 CV y una autonomía de 240 kilómetros.

Clásicos eléctricos: Jaguar

RBW

En este caso el MGB que convierte RBW es un poco más lento que el original pero sus 94 CV aún dan para acelerar de 0 a 100 en unos nueve segundos y la autonomía de 260 kilómetros da para un buen paseo de fin de semana. Eso sí, su precio de 108.000 libras lo convierte en el capricho de unos pocos.

RBW

Aston Martin

Fabricado por la propia marca, el Aston Martin DB6 eléctrico produce 300 CV y tiene una autonomía de unos 320 kilómetros, aunque aquí de nuevo hablamos de cantidades serias de dinero: primero se precisan al menos 200.000 libras para comprar un DB6 y luego otras 200.000 para realizar la conversión. En fin.

Clásicos eléctricos: Aston Martin

General Motors

General Motors ha estado suministrando su motor V8 LS “small block” durante décadas a particulares, emprendedores y profesionales, y ahora desde la compañía dicen querer hacer lo mismo con un motor eléctrico. El 90% de los componentes proviene del Chevrolet Bolt, incluyendo su motor de 200 CV y baterías para una autonomía de 420 kilómetros, aunque el peso y las dimensiones del Blazer de la foto restringirán un poco este último dato.

General Motors

Renovo Coupe

Efectivamente, sólo se fabricó una media docena de unidades del Shelby Daytona ganador de Le Mans en 1964, así que vaya por delante que ningún demente ha tenido la idea de implantarle un motor eléctrico a este clásico: se trata de una (preciosa) recreación. En este caso, 400 kW de potencia dan para acelerar de 0 a 100 en 3,4 segundos, aunque el peso de casi 1.500 kilos resulta del todo excesivo para este modelo cuyo motor, por otra parte, da un par de (atención) unos brutales 1.356 Nm.

Clásicos eléctricos: Renovo Coupe

Bloodshed Motors

Bloodshed Motors de Austin, Texas, convierte Mustangs y cualquier pony car o muscle car de los 60 en unas brutales máquinas eléctricas en las que el cielo (y el presupuesto del cliente) es el límite.

Bloodshed Motors

Retro-EV

Con su conversión del precioso Triumph TR6, esta compañía basada en Estonia quería probar que es capaz de convertir casi cualquier coche clásico a eléctrico. Argumentando que los clásicos son en general coches más ligeros, el “pack” de baterías que implantan no es muy pesado y tampoco por tanto excesivamente potente, dando una autonomía de entre 110 y 190 kilómetros. Ah, también hacen conversiones sobre la base del Rolls-Royce Corniche.

Clásicos eléctricos: Retro-EV

Fleck

El ingeniero Heiko Fleck empezó a convertir clásicos a eléctrico hace unos diez años, primero como aficionado y luego de forma profesional, habiendo convertido ya unos 300 vehículos. Y en muchos casos mejorando sustancialmente las prestaciones: su Fiat 500, por ejemplo acelera en versión eléctrica de 0 a 100 en 12 segundos en lugar de los 33 que necesita el original de gasolina.

Fleck

RUF

Aparte de modificar desde hace años modelos de Porsche, Alois Ruf es propietario de tres centrales hidroeléctricas en su Baviera natal y ya en 2008 pensó unir sus dos actividades transformando un 911 a eléctrico. De esto hace ya un tiempo y el peso resultante fue con 1.910 kg ciertamente exagerado, pero esto no le impedía acelerar de 0 a 100 en unos aceptables (pero cortos para el modelo, claro) siete segundos.

Clásicos eléctricos: RUF

Noun Electric

Las franceses de Noun Electric se dedican a convertir el Mini Moke, llamándolo ingeniosamente No-Smoke Moke, el Moke sin humos (en fin, en inglés tiene algo de gracia). El cochecito cuesta 17.000 euros y con un peso de 521 kg tiene una autonomía de 70 km, suficiente para moverse por el «resort» playero.

Noun Electric

Electric Classic Cars

Este especialista en conversión de clásicos a eléctricos de Gales comenzó en 2017 convirtiendo un Porsche 911 del 79. Hoy en día convierten casi todo lo que se les proponga entre los años 50 y 80, como el Fiat 500 por 12.000 libras o un Range Rover de primera serie por unas 55.000. Según el CEO, Richard Morgan, “cada conversión que hacemos termina teniendo más potencia que la original”, y debido a que los motores eléctricos entregan su potencia instantáneamente, como encender un interruptor de luz, desde la compañía presumen de que incluso los más puristas de los coches clásicos quedan convencidos de sus bondades tus probarlos.

Clásicos eléctricos: Electric Classic Cars

OZ Motors

Desde su sede en Yokohama, Japón, Osamu Furukawa se dedica a convertir sobre todo unidades del Volkswagen Escarabajo a eléctrico, aunque también ha obrado su magia en otros modelos, como por ejemplo un Messerschmitt de 1958. Los precios rondan los 25.000 euros.

OZ Motors

EV West

Entre los modelos que convierte esta empresa basada en San Diego, EEUU, están el Ferrari 308 GTS, el DeLorean o el Porsche 911. También convirtieron el Volkswagen Escarabajo del actor Ewan McGregor. Fundada en 2010, la empresa convierte aproximadamente un vehículo al mes y tarda entre cuatro y seis meses en hacerlo, a cambio de unos 35.000 dólares. “La gente que entra en nuestra tienda tiende a pensar en el futuro”, dice el propietario, Michael Bream, «buscn una manera de diferenciarse con un automóvil que tenga historia”.

Clásicos eléctricos: EV West

London Electric Cars

Esta empresa se centra en el Morris Minor de la segunda serie, aunque también a convertido a eléctrico algunos Land Rover, un Karmann Ghia y una furgoneta Citroën H. El coste de su trabajo está en torno a unas 20.000 libras.

London Electric Cars

Voitures Extravert 

Esta empresa holandesa se dedica a convertir unidades del Porsche 911. El resultado final, que llaman Quintessenza, cuesta en este caso una pequeña fortuna: hablamos de nada menos que 300.000 euros, una barbaridad si consideramos que la mayoría de los «de gasolina” cuestan menos de un tercio de este importe.

Clásicos eléctricos: Voitures Extravert

Garage Italia

Esta empresa italiana modifica modelos de Fiat, y ahí tenemos como ejemplo su Jolly ‘Spiaggina’ Icon-e o el Multipla que convirtieron como encargo especial del lujoso hotel St. Regis en Roma.

Garage Italia

Charge Automotive 

Los Mustang son la especialidad de esta compañía inglesa, que apuesta fuertemente por las conversiones de clásicos a eléctricos, colaborando con el fabricante de neumáticos Michelin o Arrival, una compañía británica que se dedica al desarrollo de vehículos eléctricos a nivel industrial.

Clásicos eléctricos: Charge Automotive

Los créditos de las imágenes pertenecen a cada compañía. Foto de portada: Jaguar XK120 de Lunaz

DH