Coches con mala fama

Estos son algunos de los coches con peor fama de la historia, algunos sin duda por mérito propio y otros que fueron víctimas de las circunstancias

Tenía que llegar, me he resistido largo tiempo a hacer este artículo sobre coches con mala fama pero por fin aquí está. La reticencia venía simplemente de mi convicción de que el tiempo cura todas las heridas y que por muy malo o feo que haya sido un coche, siempre acaba por convertirse en clásico – bueno, excepto quizás el Yugo. 

Luego está además la susceptibilidad de muchos fans de los clásicos. Aquellos a quienes gustan o que incluso poseen uno de esos coches que por la razón que sea fueron motivo de mofa y burla. Y cuando ven su coche en estas listas se llevan las manos a la cabeza. Pues bien, si ese es tu caso, no hagas ni caso: los coches que están aquí fueron blanco de duras críticas en su día pero muchos se están convirtiendo en modelos de culto. Vamos allá…

Edsel, una lección para la historia

No, no ayudó que en su lanzamiento los primeros Edsel salieran de la cadena montaje con pérdidas de aceite, capós que se atascaban y botones que no funcionaban. Estas debilidades se fueron puliendo y básicamente los Edsel no fueron peores que la mayoría de sus coetáneos. Pero aún así el Edsel fue el mayor fracaso de la historia de la automoción, hasta el punto que el caso se estudia en las escuelas de negocios.

Ford Edsel

La marca Edsel (en honor al hijo de Henry Ford) se lanzó en 1957 para encajarla entre Ford y Mercury. Pero desde el principio se cometieron errores de bulto, empezando por una exageradísima campaña publicitaria llena de superlativos que comenzó un año antes del lanzamiento, creando en el público unas enormes expectativas que se vieron truncadas al ver que  el coche era básicamente uno más del montón. Luego vinieron “brillantes” ideas como lanzar 18 (¡dieciocho!) modelos de golpe o solapar los precios de los Edsel con los Ford más caros y los Mercury más baratos. 

Ford Edsel Gama completa

Tampoco supieron los de Ford cancelar o rebajar el proyecto cuando el lanzamiento resultó coincidir con un gran recesión económica. Y finalmente mencionaremos la apariencia externa de los Edsel, con esa calandra que según a quién preguntaras parecía un collar de caballo, el aro de un orinal o una vagina. Todo esto hizo que se vendieran apenas 118.287 unidades entre 1957 y 1959, arrojando el proyecto unas pérdidas totales de unos 350 millones de dólares de la época, unos 2.400 millones en dinero actual.

Ford Pinto: ojo, peligro de explosión

Tampoco el Pinto fue un automóvil esencialmente malo, de hecho se fabricaron tres millones entre 1970 y 1980. Su mala reputación y la de los ejecutivos de Ford llegó poco después de su lanzamiento, al comprobarse que su tanque de gasolina tendía a romperse y explotar en los choques por alcance. Situado entre el parachoques y el eje trasero, el tanque carecía de la protección necesaria en caso de accidente.

Ford Pinto

Hasta 180 personas murieron calcinadas en accidentes con un Ford Pinto, y los juicios posteriores revelaron que los ejecutivos de Ford conocieron el fallo durante la fase de desarrollo pero optaron por no corregirlo y lanzar el modelo de todas formas. Lo peor fue lo que se llama desde entonces “the Pinto memo”, una nota interna de Ford en la que se calculaba que reforzar la parte trasera del Pinto costaría 121 millones de dólares, mientras que se estimaba que las indemnizaciones a posibles víctimas podrían ascender a tan sólo 50 millones. Y a la vista de las cifras, los ejecutivos de Ford eligieron la más barata…

Los “todo atrás”

Admitamos que probablemente ninguno de los compradores del Chevrolet Corvair estaba acostumbrado a conducir un coche con motor trasero y ejes oscilantes, una configuración complicadilla de gobernar para la mayoría de los conductores. Así que al poco tiempo los accidentes empezaron a llamar la atención de las autoridades y sobre todo de un tal Ralph Nader, quien en su famoso libro “Unsafe at Any Speed» (Inseguro a cualquier velocidad) denunció el poco caso que los tres de Detroit daban a la seguridad de sus coches. El caso es que Nader dedicó un capítulo entero al Corvair, incidiendo en que con algo de empeño y un poco más de presupuesto se podía poner coto a la excesiva y mortal alegría de su parte trasera. 

Chevrolet Corvair

El libro tuvo tal repercusión, que ya dio igual que para 1965 Chevrolet modificara la suspensión trasera solucionando los problemas de comportamiento. Las ventas del Corvair nunca se recuperaron del todo, aunque quizás también influyera el lanzamiento del Ford Mustang.

Varios coche "todo atrás"

De todas formas, esta configuración no fue ni mucho menos única del Corvair, otras marcas también se especializaron durante años en el motor trasero y sus modelos también se volvieron tristemente famosos. Ahí está el Porsche 911 para atestiguarlo, que en su versión Turbo enseguida se ganó el apodo de “widowmaker”, el “hacedor de viudas”. Otro que también recibió alusiones similares fue el Renault Dauphine, el “coche de las viudas”. Y aunque sin apodo alusivo, el Simca 1000, el Volkswagen Escarabajo y los Tatra también fueron conocidos por su peligrosidad si el suelo estaba mojado o entrabas en una curva a velocidad excesiva.

Más allá del telón de acero

Los Tatra me dan pie para abrir este epígrafe dedicado a los coches perpetrados más allá del telón de acero, porque aparte de la fascinante marca checoslovaca y los pocos modelos soviéticos brillantes de la posguerra, muchos de los coches que se perpetraron en esos países fueron bastante lamentables. Coches como el Trabant fabricado en Alemania Oriental, un cochecito cuyo motor de dos tiempos ya era antiguo en su lanzamiento y sus 26 CV le daban para alcanzar en 21 segundos los 100 km/h… y ahí se acababa la aceleración porque esa era su velocidad máxima. 

Trabant

Tampoco habría interesado que fuera más rápido porque su falta de seguridad era proverbial, incluyendo el pequeño detalle de la carrocería inflamable de Duroplast, un compuesto hecho con plástico reforzado con desechos de algodón de la Unión Soviética. Luego estaba el ZAZ 965 Saporoshez, fabricado entre 1958 y 1994 en Ucrania. Basado lejanamente en el Fiat 600, el coche más asequible de la Unión Soviética,¡ recibió apodos tan cariñosos como “la última venganza de Stalin” o “el insecto del Kremlin”.

Saporoshez

Pero a pesar de todo, algunos coches fabricados en el este de Europa emprendieron el camino de la exportación y llegaron a venderse en cantidades significativas en Occidente. Eso sí, acabaron en todas las listas de peores coches de la historia, como el Yugo GV. Del Yugo que la ventanilla trasera calefactable se instalaba de serie para calentarte las manos mientras lo empujabas. Y es que, aunque basado en el excelente Fiat 127, los controles de calidad en su natal Yugoslavia (donde se vendió como Zastava Koral) debieron ser casi inexistentes: se habla siempre de motores que tendían a explotar, constantes cortocircuitos del sistema eléctrico y… bueno, partes del coche que de repente se desprendían sin razón aparente. 

Yugo

Sin embargo, otros coches fueron igual de malos o peores que el Yugo, así que probablemente su reputación sufriera más de lo que su (admitámoslo, pésima) calidad habría justificado y que con un mantenimiento adecuado el coche era bastante potable, lo que quizás explica la nada desdeñable cifra de 794.428 unidades producidas entre 1980 y 2008, de las que unas 250.000 se exportaron.

Skoda 110

También se exportaron con bastante éxito el Škoda 100/110, otro ejemplo de automóvil con motor y tracción traseros que combinados con una rudimentaria suspensión le daban un comportamiento mortífero en carretera – aunque afortunadamente los modestos motores no le proporcionaban mucha velocidad. La exportación de estos coches a Europa occidental y sobre todo a Gran Bretaña dio también lugar a muchísimos chistes a costa de su pobre calidad de acabados. ¿Sabéis por ejemplo cómo se dobla el valor de un Škoda? ¡Pues llenando el depósito!

Conoce más sobre los coches de más allá del telón de acero aquí.

El imperio se desmorona

Sin embargo, en aquellos años los británicos tuvieron también muchas razones para hacer chistes de sus propios coches. Los coches malos, malos de verdad producidos por la tristemente famosa British Leyland, el enorme e ineficiente conglomerado de empresas surgido en 1968 cuyo primer lanzamiento fue el Morris Marina. Criticado en su día por su estética, el comportamiento, prestaciones y calidad de acabados, el Marina fue no obstante uno de los coches más vendido en Gran Bretaña, disfrutando incluso en una segunda vida como Morris Ital hasta 1985, todo un logro, teniendo en cuenta que parte de su mecánica se basaba en el Morris Minor de 1948.

Morris Marina

La segunda gran apuesta de British Leyland fue el Austin Allegro, que a todos los fallos de su colega anterior añadió un extraño volante cuadrado y… una pobrísima resistencia a la torsión. Sí, su carrocería era tan endeble que si el coche quedaba aparcado en una superficie irregular (por ejemplo, con la rueda subida al bordillo) las puertas se atascaban o incluso la ventanilla trasera podía llegar a salirse de su quicio. Lo que no impidió que se fabricaran 642.350 unidades entre 1973 y 1982.

Austin Allegro

Otro ejemplo de esa triste época fue el Triumph TR7, cuyo diseño polarizante a causa de la hendidura en las puertas dio origen a la leyenda según la cual, al verlo en su debut en un salón del automóvil, Giorgetto Giugiaro caminó alrededor del coche y exclamó “Dios mío, lo han hecho en el otro lado también!”. Pero el diseño no fue la razón principal de estar aquí, sino de nuevo la pésima calidad con la que se lanzó al mercado, con constantes cortocircuitos y fallos múltiples de su motor y, bueno, básicamente todo lo que podía fallar, fallaba.

Triumph TR7

Pero lo peor de todos estos coches británicos de la época fueron siempre los componentes eléctricos de la marca también británica Lucas, que aún hoy es sinónimo de falta de fiabilidad y acabados pobres. Según dicen algunos graciosillos, el eslogan de la compañía era “Vuelve a casa antes de que oscurezca” – no vaya a ser que necesites encender las luces de tu coche.

Hillman Imp

Aunque no echemos toda la culpa a los ejecutivos de BL, y acordémonos de los otros grandes culpables: los políticos británicos de la época quienes, empeñados en manejar la industria a su antojo con fusiones y adquisiciones forzadas, llevaron la automoción británica a la extinción. Como cuando decidieron que el Hillman Imp se fabricara en Escocia, por trabajadores de astilleros sin preparación alguna para fabricar coches, con un control de calidad pobrísimo y una fase de desarrollo demasiado corta llevando a la ruina a todo el grupo Rootes. 

Deportivos: ambiciones rotas

Si hablamos de mala fama, tenemos que mencionar algunos deportivos, algunos de los cuales se han convertido finalmente en iconos indiscutibles de la historia de la automoción. Como el espectacular y sofisticado Citroën SM, en el que se unieron las exóticas peculiaridades mecánicas de dos marcas nada convencionales, con innovaciones como la dirección de dureza variable, los faros que giraban con las ruedas o ese motor V6 a 90º. En su día pocos mecánicos se atrevieron con tanto y el complicado mantenimiento y lato precio hicieron que sólo se vendieran 12.950 coches entre 1970 y 1975.

Citroën SM

Otro clásico que suele aparecer en este tipo de listas es el De Lorean con su espectacular carrocería de acero inoxidable diseñada por Giugiaro y sus “alas de gaviota” pero con constantes problemas de calidad, una potencia decepcionante y el escándalo en torno a John De Lorean que limitaron las ventas a las 8.583 unidades producidas entre 1981 y 1982 en Irlanda del Norte. Y sin cambiar de archipiélago incluiremos aquí el Aston Martin Lagonda, un automóvil lleno de modernísima electrónica a medio desarrollar que también puso a prueba los nervios de sus desafortunados dueños. 

Aston Martin Lagonda / De Lorean / Maserati Biturbo

Hablando de la marca del tridente, ésta siguió haciendo de las suyas en los ’80 con el Maserati Biturbo, cuyos dueños hablaban en su día de problemas a todos los niveles, desde la miserable calidad de los acabados a la instalación eléctrica y… en fin, para qué darle más vueltas: todo lo que podía gotear, partirse, doblarse o romperse lo hizo con avidez. Naturalmente, la falta de dinero en una compañía al borde de la bancarrota tuvo mucho que ver en todo esto, a pesar de lo cual se hicieron 37.966 Biturbos entre 1981 y 1994.

Potpourri…

Y ya remato el tema Maserati con esta ignominia de coche, otro asiduo de estas listas que además no tiene ni tendrá disculpa alguna. El Chrysler TC by Maserati fue fruto de un acuerdo entre las dos compañías según el cual se tomaba como base mecánica componentes de Chrysler que se enviaban a Italia para el ensamblaje con algunos retoques y una carrocería francamente decepcionante. Según “Car and Driver” en su lista de 25 peores coches, “El TC de Chrysler de Maserati era poco más que un Chrysler fabricado en Milán con algunos componentes caros y algo de cosmética, una abuela arrugada vestida con zapatillas de deporte y pantalones cortos ajustados”. El precio demasiado alto (mucho más que el propio Chrysler LeBaron remataron el proyecto. Se hicieron 7.300 entre 1988 y 1990

Chrysler TC by Maserati

Otro americano al que la mala fama no deja de perseguir nos viene de los años ’70. La calidad de acabados y mecánica del AMC Pacer rivalizaban en este caso con su enorme superficie acristalada, lo que en verano convertía al coche en un perfecto ejemplo gráfico del efecto invernadero. Sobre todo porque el aire acondicionado era incapaz de hacer nada por la dignidad de los ocupantes, lo mismo que la estética del coche, muy criticada en su día.

AMC Pacer

Pero los de Chrysler no fueron ni mucho menos los desastres más sonados de la automoción americana en los ochenta, ese honor corresponde sin duda a General Motors y su Cadillac Cimarron, concebido para imitar el éxito de Mercedes-Benz con su línea 190 y combatir así las importaciones de berlinas compactas que inundaban el mercado americano. Para ello tomaron un Chevrolet Cavalier (básicamente un Opel Ascona) que costaba 8.000 $, le pusieron algunas chucherías y un emblema de Cadillac y lo lanzaron a los concesionarios con un precio de 12.000$. Naturalmente, algunos picaron pero la inmensa mayoría se limitó a levantar una ceja y correr al concesionario BMW más cercano. Y en los ’90 repitieron con el Cadillac Catera…

Cadillac Cimarron

Otro adelantado a su tiempo, que de hecho décadas después aún parecía moderno fue el NSU RO80, que siempre fue visto como un coche para gente poco convencional y contribuyó a que la empresa desapareciera definitivamente. Aquí haya que decir que más que de la estética, la culpa fue de la técnica, y más concretamente del motor rotativo y sus problemas de estanqueidad, que aunque se resolvieron, para entonces ya una vez más el daño de imagen era demasiado grande  como para compensarlo.

NSU RO80

Y en la segunda categoría incluiremos sin duda al Fiat Multipla, un coche excelente desde cualquier punto de vista… técnico y de manejo, porque la estética con sus dobles ojos a doble nivel con escalón incluido y la cabina cuadrada elevada fue demasiado por la mayoría. Quizás tan sólo el Pontiac Aztek lo superara en rareza. Aunque si queréis coches feos, aquí tenéis una lista con unos cuantos: Jensen C-V8, Vanden Plas 1500, Packard Hawk, Dodge Dart 1962, Glas 1400 Coupé y Austin A90 Atlantic.

Fiat Mutipla

Finalmente, muchos aficionados a Alfa Romeo estaban ya respirando aliviados pero un repaso a los coches con mala reputación no tendría sentido sin el Alfa Romeo Arna (por Alfa Romeo Nissan Automobili), fruto de una joint venture entre la marca italiana y… sí, Nissan. Su historia es ya un clásico en sí misma: en principio la idea de un proyecto en común era buena, ya que combinar la fiabilidad de la mecánica japonesa con exquisito diseño italiano habría dado lugar a un coche maravilloso. Pero no. 

Alfa Romeo Arna

Realmente el proyecto se les fue de las manos y se volvió de lo más surrealista, combinando lo peor de dos mundos: los (pobres) acabados y una inexistente protección contra la corrosión de Alfa Romeo con un diseño aburrido y un comportamiento insípido por cortesía de la empresa japonesa. La guinda llegó con la decisión de Alfa Romeo de lanzar casi contemporáneamente en 1983 el Alfa Romeo 33, un coche mucho mejor que el Arna y que le hizo la competencia desde dentro. Así, no es de extrañar que en 1986 el estado italiano pusiera la marca a la venta, hartos ya de las masivas pérdidas que arrojaba. Un año después concluía la aventura con Nissan, tras 53.047 unidades producidas.

Conclusión

Estos son algunos de principales modelos que suelen aparecer en los primeros puestos de las listas de peores coches de la historia. Naturalmente, hay muchos otros, y si incluimos los que tenían una fuerte tendencia a oxidarse, la lista sería enorme. 

La mala fama de los modelos que hemos visto tiene diversos orígenes. A veces se trata de coches básicamente buenos pero cuya apariencia estética lo condenó a ser objeto de chistes y burlas. En otras ocasiones, el fabricante optó por o se vio obligado a ahorrar en costes, lo que dio lugar a coches realmente malos. En otras ocasiones, el coche se lanzó al mercado demasiado pronto, sin rematarlo del todo en la fase de desarrollo.

Así, esos modelos se labraron mala fama por la mala calidad de las primeras unidades que salieron de fábrica. A menudo, en estos caso el fabricante terminaba de desarrollar el modelo uno o dos años de salir a la venta, con lo que las series posteriores eran coches buenos. Pero el mal ya estaba hecho y en la industria automovilística es muy difícil corregir una tendencia negativa una vez que un modelo ha adquirido mala fama.

DH